Rumbo a EzDokFest

Eibar tiene un nuevo festival. Se llama EzDokFest y nace para poner al rock en su sitio en la localidad gipuzkoana.

Surgido de la inequívoca apuesta por la música del bar EzDok, la localidad gipuzkoana de Eibar afronta la primera edición a lo grande de un festival que recoge un buen puñado de las bandas más interesantes del panorama estatal.

 

Y es que sin salir de este ámbito, el EzDokFest maneja un cartel que sería difícil de coronar mejor que con los decanos del rock alternativo euskaldun, Berri Txarrak. Poco podemos decirte ya del siempre apasionado directo del trío de Lekunberri que no sepas. "Infrasoinuak" marca su época más dulce y pop, pero sin perder de vista el nervio rítmico y las letras personales e incisivas.

Lo mismo sucede con unos Toundra que hace tiempo pasaron de inusitado fenómeno de post-rock triunfante a simplemente una de las formaciones de rock que mejor sabe cruzar emoción con aires de rock de estadio. Una banda de las que valen para un roto y para un descosido. O sea, un Resu, un FIB o un Viña. Su reciente "Vortex" no defrauda, siendo apto tanto para fans de Explosions in the Sky como de Metallica.

Los terceros en concordia en el top, Belako, tienen menos trayectoria pero ha sido la más vertiginosa de las tres. Aún derrochando juventud, el cuarteto de Mungia presenta ya un tercer largo en el que siguen canalizando sus inagotables influencias, esta vez experimentando con sonidos de la electrónica, el dub y el kraut-rock. Una densidad y oscuridad que no enmarañan un siempre explosivo directo.

No podemos ocultar nuestro entusiasmo porque 3 bandas así de currantes se encuentren en lo alto de sus respectivas ligas y se den cita en un mismo festival. Pero yo venía aquí a otra cosa, a hablarte de la letra ¿pequeña? del EzDok Fest.




VIERNES

Nerabe: Practicantes de un pop-rock bailable para amantes de bandas como FOALS y alternando euskera con inglés, son una de las nuevas sensaciones de la joven escena alternativa vasca.

Joseba B. Lenoir: Podría ser el rockero euskaldun con mayúsculas. Curtido al fente de los rockeros SextySexers, ha sido parte de otros proyectos vitales de la música alternativa euskaldun como Izaki Gardenak y actualmente Willis Drummond. Su faceta en solitario se mueve entre los ecos de Neil Young y el ansia experimental.

Viva Belgrado
: Screamo, post-rock... ¿(t)rap? No es tan fácil de definir a los cordobeses Viva Belgrado en términos específicos. Para nosotros son una banda de rock alternativo. Del mismo modo que Berri Txarrak, juegan con muchas influencias y no les gusta quedarse en el mismo sitio. Su honestidad DIY y su pasión arrebatada sobre el escenario son sus mejores armas para seducir.


Dead Bronco: Con su festivo country punk que busca en los límites más esperpénticos del hillbilly, no hay fiesta que esta panda no pueda regar, con whisky a ser posible. Nunca la América profunda fue tan divertida.

Jardin de La Croix: Desde sus comienzos en plena explosión del rock instrumental, los madrileños sentaron las bases de un sonido que les distinguía y mucho de todos los imitadores de Mogwai y compañía. Lo suyo bebía del metal técnico y del rock progresivo, consiguiendo un notable equilibrio entre virtuosismo vertiginoso y diversión. Un buen trance si te metes en su concierto.

Vulk: Del underground del post-punk bilbaino a sensación díscola de los festivales poperos, Vulk están despegando y en este segundo largo se atreven incluso a introducir el euskera a un universo en el que los ecos de Fugazi, Joy Division o Pixies se aparean a trompicones marciales.




SÁBADO

Kokein: Unos clásicos del rock alternativo eibartarra, su presencia parecía obligada en una primera edición de un festival de estas características. Toneladas de electricidad matizada por una incendiaria presencia vocal.

The Soulbreaker Company: El secreto mejor guardado de Gasteiz es esta formación que se ha labrado una trayectoria de culto en el rock psicodélico disco a disco. A medio camino entre los Doors y Black Mountain, en directo generan hechizos a base de savoir faire setentero y sintetizadores analógicos.

Mud Candies
: Rockabilly, swing y otros productos 100% americanos con la característica no tan común de una voz principal femenina es lo que ofrece este festivo trío bizkaino.

Melange: Tal vez pienses que la psicodelia está de moda, pero la de Melange no es como la que te imaginas. La suya suena pura, como si los 60 y los 70 nunca se hubieran ido. Pero a la vez fresca, como si rescataran una tradición de la música española tan olvidada que nos suena totalmente novedosa.


Comité Eléctrico: Rock n roll con groove bluesero y letras socarronas en castellano es lo que nos trae esta propuesta vasco-asturiana.

Doblecapa: El formato de dúo instrumental nos ha dado muchas alegrías en los últimos años. Con DobleCapa se cierra el círculo pues Mario fue parte de los añorados math-rockeros The Joe K-Plan. Ahora, blandiendo una cigar box y con Arianne a las baquetas, se dedican a un rock mucho más orgánico y bluesero.

Biznaga: Es cómun referirse a Biznaga como la banda que ha rescatado la parte más punki de la movida y ha conseguido colarle un gol al universo indie. No es poco logro, pero un segundo disco que vuelve a conseguir un puñado de canciones para desatar el pogo y sobre todo su actitud deja claro que Biznaga son mucho más que un revival.

Futuro Terror: Tres pelotazos de punk-rock que van desde lo más pop a lo más oscuro pero siempre con inusitada urgencia. Melodías obsesivas que no te dejan en paz para marcarse un pogo feliz. No le vemos ninún pero a un concierto de los alicantinos que no sea el riesgo de calambre y que nos quedemos con el puño en alto para todo lo que reste de festival. Trae reflex.


Cuchillo de Fuego: Que pasen. A la banda pontevedresa no le cabe el corazón en el puto pecho. Sus letras son absurdas, desvergonzadas y reflejan, con humor y sin drama, las mierdecitas de la cotidianeidad que todos nos comemos. Combina esto con una contundencia entre hardcore y sludge, como unos Jesus Lizard de las Rias Baixas y ya lo tienes. ¿Cómo se te queda el cuerpo?






Poniendo a Eibar en el mapa musical vasco

Todo empezó con la reapertura del bar Ezdok, que en sólo 5 años se ha convertido en centro musical de la villa armera. El local ha organizado más de 200 conciertos gratuitos estos años y en 2017 se animó incluso a sacar la música a las calles en lo que fue el germen del Ezdok Fest. Ahí empezó una colaboración con La Salve que se ha intensificado para llevar esa propuesta humilde a algo mucho más ambicioso, pero sin perder de vista el origen y objetivos de la cita: dinamizar el rock en su ciudad. Tan sencillo como idea, tan complicado ponerlo en marcha.

Además de la marca cervecera bilbaina, fundamental ha sido en esta apuesta más grande el apoyo del Ayuntamiento de Eibar, facilitando el emplazamiento en el complejo deportivo de Unbe así como el transporte gatuito desde el centro. Por parte de la organización se han preocupado de otras cosas. Aparte de cuidar el cartel en lo musical, ajustar el precio, asegurar una sólida presencia femenina entre los artistas o crear un festival medioambientalmente sostenible.

Ya sólo queda esperar a la respuesta del público para consolidar en Eibar un nuevo festival que se sume a otras citas ineludibles para el aficionado vasco -y de fuera, por qué no- al rock.