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entrevista con Toundra

«A estas alturas no nos podemos acomodar a lo que se supone que va a ser un disco de Toundra»
Solo un par de semanas antes de que se publique su cuarto disco, hablamos con Esteban, guitarrista de Toundra, sobre el reto que supone su debut para Century Media/Superball, así como de todos los procesos de cambio vividos por él mismo, y por la banda.

He pensado plantear la entrevista como un repaso uno por uno de todos los cortes del álbum, e ir preguntándote cosas que me han venido a la cabeza y que de algún modo tienen relación con cada tema. ¿Te parece?

Perfecto.

Empezamos con Strelka, una primera canción en la que rápidamente reconocemos el sonido de Toundra, pero dónde ya se notan ciertas influencias progresivas,  y un sonido más maduro que mira más si cabe a los 70’, a King Crimson. ¿Es posible que ya desde el minuto uno se note de forma tan clara la mano de Macón, o responde más a una evolución global del grupo?

Creo que todo el disco está muy impregnado de Macón y de su importancia a la hora de componer. No ha entrado como un miembro que tuviese que ponerse un corsé y aportar simplemente lo que se le puede suponer a un guitarrista de Toundra. Sin duda, le ha venido bien haber tocado con nosotros anteriormente, y conocerse las canciones de “II” y de “III” de cuando giró con nosotros en el pasado, pero a partir de ahí se ha implicado mucho a nivel personal, y desde el primer día que quedamos los cuatro para confirmar que pasaba a formar parte del grupo, dejó muy claro que lo que más le ilusionaba era componer el nuevo disco con nosotros. Macón ve la guitarra como un juguete, le gusta jugar con ella, y desde ese punto de vista trabajar con él ha sido muy sencillo.

En cuanto a la madurez del sonido... no me corresponde a mi evaluarlo. Está claro que llevamos más años juntos e imagino que se notará, pero yo todo lo que puedo decir respecto a trabajos anteriores es que todos nos lo hemos tomado más en serio que nunca, con mayor concentración, y creo que eso hace que haya salido de forma más fluida.

Un año y medio después de la marcha de Víctor y la llegada de Macón, ¿qué cosas positivas, aparte de una barba más tupida y algo más de desenfreno en el camerino, crees que ha aportado Maca al grupo? En pocas palabras.

Pues mucha experiencia. Inspiración, ya que es tremendamente creativo. Nos ha servido para relativizar mucho los agobios y los problemas que podían ir surgiendo. Y ha aportado la grasa, y con esto me refiero a esa guitarra suya súper redonda, gravota, esa que parece arena cuando toca con El Páramo. Nos ha dado un sonido más rockero y más setentero.

Vamos con la segunda, “Qarcom”. Se trata de la pieza más larga del álbum, y tiene tantos cambios que el primer día que iba escuchando “IV” estas Navidades camino de Toledo, hubo un momento que miré la pantallita del mp3 pensando que iríamos por la cuarta o así, y seguía por la segunda (risas) ¿Cómo es el proceso de elaboración de estas piezas más complejas? O sea, ¿cómo decidís cuando parar, cómo se llega al punto de decir ya no hace falta añadirle otra parte más?

Antes si que nos obligábamos a llegar a ciertos tiempos de duración, pero en “IV” esto no ha sucedido apenas. “Qarcom” salió así, tal cual. La compusimos en gran medida, como muchas otras, en casa de Macón, que vive cerca de mi trabajo, y en los descansos de la hora de la comida quedábamos e íbamos dando forma a las guitarras. Es curioso que en este tema, como bien dices, hay una parte en la que rompemos todos y parece que termina, pero justo me pilló por aquellos días escuchando mucho a Fucked Up, y me apetecía añadir una parte que había hecho yo en mi casa con la acústica con esa influencia más punkarra por decirlo de algún modo. El caso es que al final quedó como todo lo contrario. Es lo que tiene ofrecerle algo hardcoreta a Maca, que te lo termina llevando al progresivo. 

La tercera pieza es “Lluvia”, una especie de interludio ambiental y ruidista que en mi opinión se os ha ido un poco de las manos en duración, pero que entiendo que pueda tener su sentido dentro del disco en su globalidad. ¿Tan importante es la unidad de lo que se trata de transmitir como obra en su conjunto, que llegáis a añadir piezas como esta, cuya duración puede ir en perjuicio de las escuchas rápidas y directas tan habituales en estos días? Os digo esto porque quizás algunos de quienes hoy se acerquen a Toundra van a pasar esta canción al minuto.

Entiendo lo que dices. “Lluvia” se compuso a raíz de que Mario Zamora, de Lüger, se trajese el último día todos sus teclados para grabar una especie de intro ambient noise para “Belenos”. Grabó un montón de cosas, y luego nosotros junto a Carlos Santos empezamos a ordenar todas esas pistas como si se tratase de un puzle. Vimos que se nos iba de tiempo para que luego entrase en la edición en vinilo y pensamos meterla como pista escondida en el Cd, pero al final Century y Superball no pusieron ninguna objeción a que el vinilo fuese doble y pudimos hacer lo que habíamos pretendido en un inicio. A Alberto le encantaba esta pieza, y también creía que en un cuarto disco debíamos arriesgar y hacer lo que nos apeteciese. Y en cierta manera todos hemos llegado a la conclusión de que a estas alturas no nos podemos acomodar a lo que se supone que va a ser un disco de Toundra

Nuestra experiencia nos dice que no somos un grupo convencional. No jugamos las reglas habituales, y creemos que nuestro público mayoritario es de los que escucha un disco desde el minuto uno al último. Así que sí, es muy importante para nosotros que todo tenga una unidad. Nos parece que cualquier tipo de arte es más interesante cuando este es interpretable, y la música no iba a ser menos, por lo que entendemos una obra como un conjunto al que cada cual luego le da el significado que desea.

Con “Belenos” llega en mi opinión el primer momento en que reconozco a los Toundra más clásicos en lo que a esqueleto y a evolución del tema se refiere. Sin embargo, sí que noto un intento de sonar algo menos tenebroso y con algo más de optimismo ¿Crees que se puede deber a cierto momento social de aparente luz al final del túnel, o se debe más a un momento vuestro personal?

Sería pretencioso por mi parte decir que como las cosas parece que van a mejor, y como parece que pueden llegar cambios, eso nos ha dado una energía diferente. Dentro de la banda todos seguimos igual de bien o de mal que cuando grabamos “III”, por lo que si el disco suena del modo en que lo hace esto se debe al buen momento personal del grupo. Estábamos contentos e ilusionados con poder hacer un nuevo disco y superar este nuevo reto, y eso supongo que ha sido el detonante para que “IV” suene como suena.

Llegados al ecuador del minutaje estamos ante un momento clave de este disco. “Viesca” es el tema diferente de “IV”. Semiacústica, llena de arreglos de cuerda y viento, supone el comienzo del desenlace del Lp y para mí la parte más brillante del trabajo. Ya te dije, y también algún otro amigo te lo comentó, que su sonido nos evocaba por alguna razón que no te sabemos decir muy bien por qué, a la zona donde creciste, a Asturias. Tiene un punto entre revolucionario, épico y nostálgico que casa muy bien con los que se suele asociar a esa zona de España. 

(Risas) De hecho tiene un nombre asturiano la canción. La verdad es que cuanto más tiempo paso fuera de mi tierra más noto que me tira el lugar donde crecí. Eso lo he notado ya viviendo en Madrid, y ahora cuando vuelvo a Asturias, no sé si es la humedad, el clima, o qué, pero hay algo que me toca muy adentro. Estando como ha estado España en estos últimos años, y estando como ha estado Asturias en concreto, pues el arraigo crece y quizás por ahí se cuele algo de eso que comentas. 

Si bien, siendo sincero, desde el punto de visto musical creo que lo que más nos ha influido a la hora de componer los arreglos de este tema han sido el Sgt. Pepper’s de los Beatles, y también Ry Cooder, al que he estado escuchando mucho durante esta última etapa. 

Justo lo he estado escuchando yo antes de venir para acá con un compañero en el trabajo. ¿Qué es lo que más te interesa de su obra?

Pues de él me interesa el componente cinematográfico de su música, y me interesa su revisión constante de la música folclórica bien entendida. Creo que de un modo u otro en el futuro mi evolución musical irá por ahí.

Me estas contestando a la siguiente pregunta casi sin querer, porque te iba comentar si en el futuro te ves trabajando en cosas relacionadas con las bandas sonoras y los sonidos folclóricos.

Quizás, porque hay unas raíces, que en mi caso seguramente tienen más que ver con un irlandés o un escocés, que con un andaluz (pese a que me flipe el flamenco), que me gusta explotar. Son influencias que seguramente no hablas con nadie, y que si no me estuvieses entrevistando pues a lo mejor nunca te habría comentado, pero para mi proyecto vital sí que siento necesario hacer cosas que plasmen mi pasado y mis raíces.

Si “Viesca” es, en mi forma peliculera de ver el disco, la parte romántica y emocional de un levantamiento, “Kitsune” es la otra cara de la moneda. Es la batalla. Ya el turbio final de “Viesca” nos avanza que algo se ha torcido, y en “Kitsune” se plasma el tema más oscuro y agresivo del Lp. ¿Me equivoco si pienso que Kitsune va detrás de Viesca como contrapunto y cara bélica de la anterior? 

Hamas invade Israel, como me dijiste el día que salió el adelanto (risas). Sí, en términos de sonido solemos intentar que nuestros discos sean una lucha de matices y contrastes, y aunque quizás no lo hacemos con un sentido narrativo como el que tú comentas, me gusta que los sientas así porque como grupo pretendemos precisamente que cada oyente haga la interpretación que se le ocurra.

El trabajo de Alex a la batería es espectacular todo el disco, y también se ve a un Alberto más brillante y seguro que nunca, ¿crees que vuestra base rítmica está en su mejor momento desde que se inició el grupo?

Siempre han tenido muy buena compenetración, tanto personal como musical, pero está claro que los años juntos les han dado unas tablas tremendas. Alex es un don lo que tiene, es una máquina, y aunque ahora esté estudiando algo de música, la mayor parte de lo que ofrece le viene de sí mismo. Alberto por su parte es un currante que lleva muchísimos años en esto, y ya se merecía un reconocimiento a todo su trabajo porque lleva desde los 19 años con Nacen de las Cenizas recorriéndose España, y dándolo todo por la música. Siempre aporta desde todos los puntos de vista, y sin duda es clave para Toundra.

De la siguiente, “MRWING”, que es otro interludio, quería que me dijeses de dónde viene el nombre.

(Risas) Bueno, como ya sabes, en el tema de los nombres jugamos a poner títulos enigmáticos por un lado, y a reírnos de nosotros mismos por otro. En este caso, Mr.Wing es el chino que en la película de los Gremlins le vende al padre a Mogwai, la criaturita aparentemente buena a partir de la que luego surgirán los Gremlins. Esto sumado a que los Gremlins parecen zorros, y dado que todo el art work gira en torno a dicho animal, pues…

(Risas) Ok, está clara la broma pues. Y para concluir con el repaso al disco, éste finaliza con “Oro Rojo”, otro de los temas más innovadores de “IV” teniendo en cuenta su concepción algo más convencional, más directa, y de algún modo, más pop. ¿A quién se le ocurre esta canción, y por qué crees que Santi García (productor del disco) os la denominó como la “Nueva Vulcano”?

(Risas) Pues le decía la “Nueva Vulcano” porque en un parte de la canción parece ser que entran muy bien dos versos de una canción suya, no recuerdo cuales ahora, y también la llamaba la “Coldplay”. Me acuerdo cuando empezamos con las baterías que mientras Alex grababa, yo estaba con la acústica por encima tocando y a Santi no le gustaba nada (risas). Esta canción fue la última en salir completa de todo el disco, pero provenía de un trozo que fue lo primero que compusimos. Lo dejamos aparcado durante el resto del proceso y lo recuperamos justo al final. La compusimos en dos ensayos a raíz de unos riffs que llevamos en diferentes tonalidades, los igualamos, y quedó en modo mayor, lo cual a la hora de componer trae consigo melodías más alegres y optimistas. Hasta ahora Toundra había compuesto todo en tonos menores, por lo que de ahí, y de unos ritmos de batería más simples y hardcoretas que se le ocurrieron a Alex, pues surgió “Oro Rojo”. Y ya que era la más diferente de todas pues decidimos probar un poco a nuestro público haciendo el videoclip promocional de “IV” con ella.

Me gustaría saber en torno al videoclip que ha realizado Jorge de Adrift, ¿qué tratabais de contar con la historia de ese zorro y ese bosque?

A Jorge le contamos el concepto general de todo el disco, con el zorro y las diferentes leyendas en torno a ese animal. Queríamos que los zorros tratasen de escapar de un bosque en llamas, ya que en toda la mitología es el animal que se ha atribuido al ser humano, y por lo tanto jugar así con la metáfora del hombre escapando del incendio que el mismo se provoca a sí mismo. A partir de ahí Jorge ha hecho un trabajo sobresaliente, y ha juntado las aportaciones y significados que le hicimos llegar de mitologías como la japonesa, la francesa… hasta crear su propio guión en el que ha condensado un poco todo.

Para alguien que haya visto la evolución del grupo desde el principio, pensar en todo lo logrado con el estilo de música que hacéis y el modus operandi empleado, puede parecer en mi opinión bastante acojonante. Pero para vosotros que sois los que de verdad lo vivís por dentro ¿cómo veis el momento actual de la banda? ¿Sentís presión o vértigo de ver que vuestro disco se va a publicar por todo el mundo, o de que girar por Europa ya no es un sueño ligado a dormir de mala forma en un saco o una furgoneta?

Como me conoces muy bien sabes que soy una persona muy insegura. Antes era en Víctor en quién me apoyaba cuando me surgían esas dudas, pero con la llegada de Maca, y con Alberto y Alex dando un paso al frente a la hora de tomar decisiones, puedo decir que he sentido presión por mi inseguridad, pero que ellos me lo han simplificado hasta el punto de que, ahora mismo lo pienso y no creo que todo esto pueda ser algo por lo que sentir ninguna presión más allá de lo normal. De que quieras que el disco guste a la gente. Solo somos un grupo de música, es algo muy banal, no estamos salvando vidas.

Obviamente no tenéis que dar explicaciones a nadie, y podéis estar tranquilos sobre vuestra evolución como banda desde la independencia más absoluta hasta el día de hoy, pero ¿qué le diríais a ese hater que está detrás de la pantalla de su ordenador pensando: “los Toundra estos al final se han ido a una multi como hacen todos en cuanto pueden"? ¿Cómo le explicaríais las razones que os llevaron a tomar la decisión?

Sabemos que puede haber quién piense así. Yo no miro demasiado las redes sociales del grupo, y sin que esto suene como menosprecio a este tipo de cosas, no le doy demasiada importancia. Desde que nos descubrió Malaguita con Astoria Records (risas), hasta ahora con Century, las cosas nos han ido saliendo poco a poco y con la flor en el culo de no tener que andar mandándole discos a ningún sello. Yo si les tuviese que explicar esto de algún modo les diría que el mismo día que se marcha Víctor nos llega una oferta de Century Media, cuya oficina en España la lleva una persona amiga mía desde hace muchos años, y en la cual confío ciegamente. Ante esa circunstancia se planteó la pregunta ¿seguimos? Alex dijo, tenemos que seguir, y finalmente nos reunimos con Century por educación para ver que oferta nos hacían. Con la oferta bajo el brazo, ocho días después en un concierto en Euskadi nos reunimos con Sergio de Aloud, y le plantemos tanto esta oferta, como el hecho de que habíamos tenido otras muchas de verdaderas multinacionales, que habíamos rechazado. Él nos dice que debemos seguir y aceptar esa oferta, y eso fue clave para tomar la decisión. 

Las condiciones de contrato y de día a día de la banda son las mismas que antes. Nosotros hemos puesto el precio del disco, y decidimos todo en torno al grupo como siempre lo hemos hecho. Solo nos pidieron retrasar algo la fecha de salida del disco, así que por lo general este cambio de sello nos ha servido, básicamente, para liberarnos de ciertas funciones que antes llevaba la banda y que muchas veces nos sobrepasaban, como pueden ser temas de management o promoción, que ahora en cada país se encarga alguien específico de dicho lugar. En definitiva, este cambio para lo que nos va a servir va a ser para no relajarnos, y en vez de acomodarnos a girar por España con mejores horarios y mejores cachés, vamos a regresar a cuando todo empezó con “I”, y a tocar, por poner un ejemplo, en Praga por 150 euros.

A veces hablando de temas de nuestro día a día has citado el inconformismo como una forma de no perder la motivación en la vida, pero ¿no crees que puede llegar un momento en el hay que tratar de conformarse con lo logrado, y quizás disfrutarlo más en ese presente en el que están sucediendo las cosas?

La verdad es que muchas cosas de mi vida están impregnadas de ese inconformismo del que hablas, y aunque creo que a día de hoy he aprendido a disfrutar más de las pequeñas cosas que he ido logrando, en lo referente a Toundra va a ser difícil que me conforme. Ha sido siempre tan difícil crecer con un grupo así, que a mí me hierve la sangre por seguir avanzando. Y eso no quita que esté disfrutando del proceso, porque no puedo ser más feliz que ensayando o cogiendo la furgoneta para salir a tocar cada semana.

Hablando de tocar, habéis estado en festivales de todo tipo, desde el Resu al PS, pasando este verano por alguno con un perfil con el que a priori no teníais nada que ver. ¿Cómo os tomáis esos conciertos ante públicos que en un gran porcentaje no son habituales vuestros en salas? ¿Lo pensáis antes en plan: “a mucha gente de la que está ahí igual se la sudamos, y han venido porque están de festival y les suena nuestro nombre”?

A nivel personal creo que la música no tiene lenguaje, y sin que suene pretencioso, creo que igual que Santana tocaba en el mismo festival que Janis Joplin sin tener nada que ver, pues nosotros podemos tocar con cualquier banda y delante de cualquier público. Es decir, se trata de tocar música, y aunque no nos conozcan de nada, o hagamos un estilo que no han escuchado en su vida, hay que salir a disfrutar tú, y de alguna forma tratar de impregnárles a ellos.

Para ir relajando el tema vamos con otros temas más mundanos.

Sí, eso, que yo con lo emo que soy como me sigas con temas intensos… (risas)

Para este disco como va el tema de la gira ¿Habrá festivales este verano? De momento tenéis las tres fechas de Madrid, Valencia y Barcelona ahora en enero, y luego Europa, ¿cómo se plantea el resto?

Volvemos de Europa a primeros de marzo, y después descansaremos el resto del mes. En abril habrá entre cuatro y ocho conciertos por España en salas. Luego en mayo y durante el verano empezamos con los festivales, aunque creo que iremos a menos que otras veces. Y ya para después de verano la idea es volver a girar por el resto de España, y hacer otra salida por Europa.

En el tema de la grabación del disco ha habido alguna novedad en los estudios pero repetís equipo, Santi García en Catalunya, y Carlos Santos en Madrid. ¿Para qué cambiar no? 

Si, hemos conseguido un nivel de implicación tan grande con ellos que a día de hoy no tiene sentido cambiar. Es muy fácil trabajar con Santi y Carlos, y son amigos que los tienes a golpe de teléfono, por lo que sí, para qué cambiar. Siempre hemos preferido trabajar con amigos, y si encima son números uno en lo suyo, pues ni se plantea.

Otro tema de estos típicos que a los diseñadores igual les interesa, ¿quién se ha encargado esta vez del diseño y la portada?

La portada la ha realizado Chelsea Green de nuevo, como en el resto de discos, y Jorge se ha encargado del interior. Y luego los carteles nos los sigue haciendo Víctor, el cual sigue estando muy cerca del grupo.

¿De veras va a ser el último disco denominado con números romanos? ¿Hasta ese punto va a llegar el homenaje a Led Zeppelin?

(Risas) Pues en principio sí. Quizás lo llamemos “Houses of the Holy”.

Y para acabar nos volvemos a poner intensitos. Hace unos años cuando te entrevistaba con el lanzamiento de “III”, te preguntaba si algún día Esteban formaría la banda de punk rock que en el fondo llevaba dentro. Hoy te pregunto eso mismo, pero también te pregunto ¿has aprendido en estos años a sacar el tiempo necesario para cuidar de ti mismo, y disfrutar un poco más de todo lo que haces? Te lo digo porque esa fue la razón que en su día esgrimiste para explicar que te era imposible hacer cosas más allá de Toundra y de tu empresa Gran Sol.

No, no he aprendido a cuidarme del todo. (Risas) Y sí que me gustaría hacer otras cosas, de hecho voy a grabar alguna cosita próximamente con otra gente, además de haber montado Franela, donde versionamos con amigos las canciones de Neil Young y los Crazy Horse. Además, puedo decir que en este tiempo he aprendido a decir que no a muchas cosas en las que perdía demasiado tiempo, empleando dicho tiempo en lo que más me enriquece, que es estar más tiempo con mi familia y tocar la guitarra. Pero siendo sinceros, aún queda mucho camino que recorrer (risas).