/Entrevistas///

entrevista con Pony Bravo

«Queremos triunfar frente a esos problemas, tratándolos con humor, diciendo las cosas claras pero intentando mantener la belleza»
Pony Bravo vuelven a estar en boca de todos. Su sonido único unido a una mayor concienciación social han hecho que "De palmas y cacería" se haya convertido en toda una declaración artística contra la crisis y la clase política. El próximo 6 de Septiembre volveremos a disfrutar de su directo en Nocturama Sevilla.
Agosto, 2013

Enhorabuena por “De palmas y cacería”. Vuelve a ser un gran trabajo: suena más cohesionado conceptualmente que los anteriores y vuestro sonido está cada vez más asentado, ¿queríais un trasfondo más claro en esta ocasión? ¿Os llevó más tiempo componer las canciones o grabarlas?

Muchas gracias. Todo parte de las letras, en realidad. Dani tenía mucho material con el que llevaba tiempo queriendo currar, casi todas las letras giraban en torno a los mismos temas. Dani siempre ha tenido esta fibra social y, en los últimos años las temáticas más superficiales han ido quedando en un segundo plano de manera natural. De lo que nos apetecía hablar es de los políticos, del poder, de la corrupción, del individualismo, de cómo el poder fluye alejándose de la gente, en definitiva de la realidad que tenemos en este momento en nuestro día a día. Retratar nuestra cara de gilipollas cuando nos mienten sistemáticamente, nos mangonean, nos quitan derechos que ya habíamos ganado, espacios de poder que costaron mucho conquistar...

Queremos sobreponernos y triunfar frente a esos problemas, criticándolos o tratándolos con humor, diciendo las cosas claras pero intentando mantener la elegancia, la poesía, el humor, la belleza...

No sé si hemos logrado nuestro objetivo, pero nos hemos quedado a gusto.

La verdad es que el proceso de composición ha sido bastante variado. En esta ocasión, hemos entrado en el estudio para maquetar las demos, intentando que Raúl produjera desde el principio. Hemos vuelto al local a trabajar en ellas, otra vez al estudio a grabar, de vuelta al local y una última visita al estudio. Esto nos ha permitido probar mucho con la grabación y la producción, es mucho más emocionante, aunque hay que subirle el sueldo al productor... trabajo extra para él.

 

Han pasado ya varios meses desde su edición. Con la perspectiva que da el (poco) tiempo transcurrido y el rodaje en directo, ¿os arrepentís de alguna decisión en estudio o lo valoráis más o menos igual?

Esto siempre ocurre, no es arrepentimiento pero casi, jeje... Alguna vez hay que abandonar el tema, si no, es interminable.

 

Se nota en las nuevas canciones una más clara crítica y satírica hacia la política actual, abandonando un tanto ese tono costumbrista y surrealista que había subyugado a tanta gente con vuestros trabajos anteriores. ¿Con el paso de los años (y los discos) sentís la necesidad de afrontar temas que os afecten más directamente, o que están más apegados a la realidad?

Por supuesto, no nos apetece hacer canciones de amor, aunque es precioso y a todos nos gusta, pero mejor tratarlo de manera transversal. El amor está en todas las canciones, todas están hechas con amor. Pero creemos que se puede hacer un tema escapista y dar caña con ello. Hay que dirigir esa ensoñación hacia un lugar donde no te quedes en una nube, alejado de la realidad. Para escapar, hay que enfrentar los problemas y reírte de ellos. Pero nunca perderles el respeto, tomarlos en serio, aceptar su existencia y no morirte de pena , sacar fuerzas e intentar transformar las cosas, llevártelas a otro terreno.

Yo así, siento que mi trabajo no es en balde, que puede servir para algo.

 

A pesar de que abordéis temas serios, lo hacéis con vuestro humor y cachondeo habitual, bastante particular, con bastante éxito. De hecho, el clip de “El político neoliberal” llego casi a convertirse en un fenómeno viral. ¿No teméis que haya malentendidos? ¿Es vuestra manera de quitarle hierro a determinados temas?

Malentendidos no creo. Está todo muy claro, ¿no? No creo que le hayamos quitado hierro; yo cuando veo al político de fiesta, con nuestro dinerito, disfrutando de la vida, mirándonos desde lo alto con esa cara de “sois idiotas, hago lo que quiero con vosotros, os miento a diario, os mando a los antidisturbios, os quito cultura... y además no es culpa mía, son los Mercados...” pues me hierve la sangre, la verdad.

La realidad supera a la ficción.

 

Es curioso cómo conseguís que canciones tan, a priori, radicalmente diferentes como “Guajira de Hawaii”, “Mi DNI” o “Ibitza”, por mencionar tres ejemplos, acaben sonando únicamente a vosotros. Pocas bandas actuales tienen tal versatilidad, ¿sentís que haya algún punto de conexión, algo que digáis ‘si no aparece tal cosa en una canción, no es de Pony Bravo’?

Nos conocemos desde hace mucho y quizás ya sabemos lo que espera el otro, ya sabemos lo que nos gusta, tenemos claro lo que queremos decir. No hemos pensado mucho en tener un sonido propio, cada canción la encaramos de forma diferente, con nuestras limitaciones como músicos, con influencias y objetivos musicales diferentes. En general, lo que prima es la idea, la música tiene que trabajar para la historia que quieres contar.

 

Sigue habiendo una gran presencia de folclore patrio y comienza a haber lugar para el sudamericano en vuestra música. Quizá incluso le han quitado algo de terreno al post-punk y el kraut que caracterizó a “Un gramo de fe”. ¿Os sentís más cercanos ahora mismo a estos sonidos?

Quizás, sí. Hay determinadas músicas con las que nos vamos encontrando y es emocionante hacer cosas nuevas con ellas. No vamos a estar tres discos haciendo kraut o post-punk... Hay que huir de la fórmula, incluso si la fórmula es Pony Bravo, hay que huir. De paso, así no nos aburrimos.

 

La familia de El Rancho sigue creciendo: Mansilla, Lumineón, ... ¿tenéis más fichajes en el horizonte? ¿Se trata más bien de una ‘familia’ que acoge a vuestros proyectos y a los de vuestros amigos?

Intentamos que la estructura de trabajo sea colaborativa, definiendo bien los términos, pero sí, actualmente colaboramos con mucha gente, y esperamos que sea mucha más. Nos encantaría llevar más grupos, grabar, producir... pero, a día de hoy, se trata de intentar que los proyectos que nos molen se beneficien del trabajo en El Rancho y que todos ganemos. Pero todavía estamos en la fase de mantener a flote el sello, pagar las facturas, cobrar, auto-editarnos a veces, co-editar en otras... Esperamos ir mejorando cada año.

 

Por otro lado, habéis llegado a un acuerdo con BCore para la distribución (y reedición) de vuestros discos en CD. ¿Sigue sin atraeros la idea de fichar por un sello más o menos afín a vuestros ideales como el mencionado o Aloud?

La verdad es que no han aparecido muchas ofertas de sellos en estos años y las que han aparecido suponían ceder mucho control o mucho dinero. Desde el principio teníamos el objetivo de crear nuestra propia estructura, y el proceso CreativeCommons ha sido lento, sobre todo para los sellos tradicionales que han tardado bastante en incluirlo. Justo los dos que nombras son pioneros en trabajar con los grupos generando un acuerdo a medida.

Estamos muy contentos con el acuerdo con BCore, es uno de los sellos míticos de la escena, y suponía un beneficio doble: colaborar con ellos y contar con ediciones en CD que ya hacía mucho que estaban agotadas.

El futuro ya veremos, por el momento nuestro objetivo es seguir trabajando en las mismas líneas que llevamos: auto-edición, apoyo a grupos y proyectos asociados a El Rancho y acuerdos puntuales con sellos, distribuidoras, etc. Si en ese camino aparecen opciones interesantes se estudiarán pero cada vez vemos más lejos lo de “fichar por un sello” y más cerca lo de “somos un sello atípico, pero sello”.

 

La carta que enviasteis por mediación de David Bravo a la SGAE, en la que pedíais, entre otras cosas, que dejaran de cobrar a los grupos que licencian en CCommons, tuvo bastante repercusión en el mundillo musical hace un tiempo. ¿Qué sucedió con ello? ¿Os llegaron a contestar? ¿Hay intenciones por parte de la nueva cúpula de Reixa de cambiar las cosas? 

Parece que Reixa poco puede hacer al respecto (Antón Reixa fue destituído como presidente de la SGAE a los pocos días de hacerse esta entrevista). Seguimos en conversaciones con varios abogados especializados en derechos de autor, otros grupos CreativeCommons y la propia SGAE.

Para nosotros lo lógico sería que la nueva directiva de la SGAE, sea cuál sea, optara por abrir el camino. No nos gusta pensar que la única opción para que te paguen por los derechos generados por un concierto en la radio sea siendo socio de una entidad que se mete en las bodas y persigue a los peluqueros, o que no permite el uso educativo en colegios, institutos, etc. de forma gratuita. Se podrían hacer muchas cosas que beneficien a la cultura sin ir en contra del autor, pero se acogen al modelo antiguo. Ya veremos qué ocurre.

 

¿Qué valoración tenéis actualmente de “Si bajo de espalda no me da miedo” y “Un gramo de fe”? ¿Los veis como la gran revolución de la música nacional que todo el mundo pareció ver? ¿Cambiaríais algo de ellos hoy en día?

No, si como dices fue una revolución, vamos a dejarlos como están, jeje. Realmente lo pasamos bien grabando esos discos y llevándolos al directo. Seguro que si nos ponemos a analizarlos cambiaríamos cosas: qué músico no ha tenido que obligarse a parar componiendo; algunas veces no ves el final, sobre todo si intentas seguir aprendiendo y conociendo nueva música.

 

¿Renegáis un tanto de vuestro debut? En las últimas ocasiones sólo os hemos visto tocar “El rayo”. ¿Os sentís un tanto alejados del carácter ensoñador y castizo de aquel disco?

Hay que tocar los temas nuevos, no podemos hacer un repertorio de tres horas. Cuando llevas años tocando los mismos temas, estás deseando que la gente escuche nuevo material. A mÍ me da un poco de reparo tocar el mismo concierto en la misma ciudad después de años. Cuando sabes que algo funciona, corres el peligro de repetirlo una y otra vez para obtener el mismo resultado. Eso no nos gusta. Es más emocionante enseñar las cosas nuevas y que el público se acostumbre a eso.

 

Os vimos en salas, luego en Territorios y poco después en Primavera Sound. Creemos que vuestro directo, que nunca ha sido precisamente malo, sigue mejorando con los años, y que conseguís una buena conexión con el público. Además las canciones siguen mutando en vivo, ¿notáis que efectivamente vayan cambiando de concierto o en concierto o es más bien cosa de local de ensayo? ¿Qué es lo más os cuesta traspasar a la música en directo?

Tampoco cambian tanto, una vez al año como mucho...

Ahora tenemos el reto de conseguir que la parte de electrónica suene potente en directo. Todavía estamos en pañales en este sentido. Nuevos sonidos, nuevos cacharros... lo que más cuesta es conseguir que funcione la canción sin tener que llevar cuatro cajas de ritmo, cinco teclados, una sección de cuerda... Seguir manteniendo la simpleza, aun cuando la canción viene cargada de arreglos porque se te fue la olla en la grabación.

 

Volvéis a Nocturama, ciclo que pronto cumplirá diez años y que prácticamente os vio nacer. Nos parece increíble que, en una ciudad donde cuesta que funcionen los conciertos en salas, siga adelante algo así en verano cuando gran parte de la población se va de vacaciones, y además inmersos en una crisis tan brutal como la que padecemos. ¿A qué creéis que es debido?

Funciona porque está hecho con cariño, porque, desde La Suite arriesgan en sus propuestas y pagan caché a grupos buenos y puedes verlos en un enclave bonito y fresquito, porque no hay muchas salas de conciertos ni buenos bolos durante el año, porque el precio es asequible.

 

Para finalizar, sabemos que os gusta hablar de ambas bandas de manera separada, pero nos es imposible no preguntaros sobre Fiera. ¿Fue un proyecto eventual o sigue habiendo futuro para aquel animal tan poco doméstico?

Sigue habiendo futuro, por supuesto. De hecho estamos empezando a reactivarlo. Es un proyecto más complejo técnicamente, dado que los instrumento son fabricados y, en este sentido, nos queda mucho que aprender. Encontrar nuevos sonidos y nuevos instrumentos está al mismo nivel que hacer los temas, lo que hace que el proceso sea más largo, pero el proyecto va de eso, entre otras cosas.

 

Buena suerte con el resto de la gira y con todos vuestros proyectos.