/Crónicas///

Crónica: Wolfmother - Madrid (25/05/2007)

25/05/2007, Madrid
9.0
Andrew Stockdale, Chris Ross y Myles Heskett.
9
Sala Heineken, Lleno
Precio: 23 €

"Dimension"
"Pyramid"
"Apple Tree"
“White Unicorn"
"Love Train"
"Where Eagles Have Been"
"Please to meet you"
"Witchcraft"
"Tales"
"Woman"
"Mind's Eye"

– bises -
"Vagabond"
"Colossal"
"Joker and The Thief"

Qué cosas. En la entrada al concierto indicaban que se abrían puertas a las ocho menos cuarto, que los teloneros salían a las ocho y cuarto y que Wolfmother saldrían a las nueve y cuarto. Y las puertas las abrieron a las ocho menos cuarto, los teloneros salieron a las ocho y cuarto y Wolfmother a las nueve y cuarto. Un diez para Encore Music. Bueno un diez por los horarios, porque con el tema de los teloneros, no se lo curraron especialmente bien.

Garaje Jack se mostraron como una banda apañada de hard rock, con voz femenina al frente. Lo mejor y lo peor, a la vez era eso. Laura Rubio es poseedora de un chorro de voz, pero eso hace que la banda se supedite en exceso a ella. No me parecieron mal del todo, pero aplicando un poco los conocimientos de economía de uno, les pasa lo que hablaba Porter de las estrategias de precios o diferenciación de producto. Lo malo era quedarse a la mitad. Garaje Jack no apuestan, ni por una propuesta diferente, ni por alejarse de la comercialidad. El resultado, se queda a la mitad. Ganas le echaron y muchas, especialmente la propia Laura, que en algunos momento parecía que se le había metido el espíritu de la pequeña de los Flores en el cuerpo, pero quitado el cover que hicieron del “Whole Lotta Love” de los Led Zeppelin, donde tomaron más importancia el resto de la banda, en general, se vio a una sala en exceso fría con la banda.

Lo de Wolfmother y la sala desde el inicio de la actuación de los australianos fue harina de otro costal. Desde que empezó a sonar “Dimension” se vio a un público entregado diría yo, que hasta en exceso. Brincos, saltos, pogos, empujones y me aventuraría a decir que la poca experiencia en conciertos de algunos, hizo el concierto en algunos momentos insufrible en la madera. Yo no creo que la música de Wolfmother, sea para eso, sino más bien para estar atento a los detalles. No me imagino la que se podrían haber montado estos, por ejemplo, en el siguiente concierto que tengo en la agenda, Trivium, con un público tan exaltado. Menos empujón y más escuchar con un grupo como Wolfmother hubiera sido mucho más deseable, a parte del calor que hizo, que estuve a punto de soltar la “cuarto de libra” que había cenado. Por lo demás las tres primeras canciones sonaron magníficas, tanto “Dimension”, como “Pyramid”, como “Apple Tree”, estuvieron a soberana altura. Bajo curiosamente la cosa, a pesar de que el público se relajo un poco, con “White Unicorn”, mi tema favorito que no sonó todo lo bien que debiera. A partir de ahí, sucesión de temas de su único álbum con “Pleased to meet you” intercalado, y mención especial a la que se montó con el megasingle de la banda, “Woman”, alargado en su parte final, para deleite del público, con Andrew Stockdale, tratando de hacer de emulo de Cedric Bixler con el micrófono, pero sería recomendable alguna clase y Chriss Ross desatado saltando sobre el teclado móvil. Mucho mejor estuvo incluso el cierre del bloque inicial con “Mind’s Eye”, que el “Woman nonaino Woman”.

Yo pensaba que se había acabado, y estuve hasta por tratar de irme hacia la salida, cosa que era imposible, si allí la panda no se movía, pero después de una espera un poco larga, salio otra vez Andrew, para deleitarnos con “Vagabond”, tema relajado, con el público agradecidamente relajado también. Empezó otra vez la locura colectiva con los dos últimos temas, en especial destacando los teclados de “Mind’s Eye”, lo mejor de la noche.

A pesar de la para mi exagerada reacción del público, muy buen concierto, de los que me gusta escuchar y vivir, pero quizás elegí fatal la posición, para tratar de escucharlo. Andre estuvo a la altura con la voz y los dos micrófonos, normal y con efecto “reverb”, clavando los riffs y la base rítmica por Chris Ross (sorprendente su facilidad para alternar teclados y bajo) y Myles Heskett a la batería, aunque quizás la única traba que puede ponérselas es que la pose era más propia de un Jimmy Hendrix, que la de unos músicos mucho más bisoños. Eso sí, me parecieron unos tíos bastante agradables y en buena sintonía con el público. También fue raro que el concierto se fuera a hora y veinte minutos, cuando juraría yo que el conjunto de temas que tocaron no llega a la hora. El doctor Jiménez del Oso lo tendrá que investigar.

Habrá que esperar al siguiente largo de la banda, porque ya se sabe que en este tipo de circunstancias, lo que le suele costar a una banda de este tipo, es una vez que han destacado, todo lo que han destacado, triunfar sobre la presión de medios, público y discográfica y sacar un álbum a la altura del debut. Si lo logran, con tan buenos directos y canciones y con tan inspirados riffs y melodías, está claro que estamos ante el inicio de lo que puede ser incluso un mito (o no).