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Crónica: Within Temptation - Madrid (04/03/2005)

04/03/2005, Madrid
8.0
S. den Adel, Robert, Jeroen, Martijn, Stephen, Ruud
8
Macumba, Lleno
Precio: 22 €

Parece que la última moda está consistiendo en el grupo de rock/metal gótico con chica. Hace dos años ya arrasaron a nivel mediático y de ventas los estadounidenses Evanescence y ahora acaban de confirmar en Festimad a los más powermetaleros Nightwish. Within Temptation son una banda más longeva que Evanescence, a los que hay que remitirse al escuchar el actual single de la banda que suena en los 40, “Stand my ground”. Pero eso no es más que una reminiscencia de lo que realmente hace esta banda. Within Temptation son una banda holandesa que ya lleva dando guerra desde 1.997 año de lanzamiento de su primer L.P, “Enter”. Al año siguiente ya lanzarían su segundo L.P., “The Dance”, para después de un tiempo lanzar el que es hasta la fecha su mejor disco según crítica y público, “Mother Earth”. El 2005 parece que está siendo su año, con un “Stand my ground” de su reciente álbum “Silent Forces” que están radiando hasta la saciedad y en el que se aprecia un cierto acercamiento a los patrones del rock gótico comercial marcado por Evanescence, lo que les ha valido ciertas críticas de su público de toda la vida.

En realidad, la música de Within Temptation, sólo tiene que ver lo que se escucha en dicho single y poco más. La personalidad del grupo está marcada por la cálida voz de la guapísima Sharon den Adel, y su música se mueve más a medio camino entre lo hecho por Nightwish o Enya que lo hecho por Evanescence. Mientras que en la banda estadounidense la música se basa principalmente en los elementos de cuerda, la música de Within Temptation se soporta mucho más en los arreglos orquestales y en los teclados que en las guitarras.

El caso es que uno ya había visto a los Evanescence en su reciente visita a La Riviera y salió de ese concierto bastante escaldado. Los americanos se vieron claramente superados por sus teloneros de aquella ocasión, Revis y Finger Eleven, y la voz de Amy Lee que en disco puede resultar atrayente, en directo se hacia demasiado chillona. Con esa experiencia, con la mala leche que se le pone a uno, cuando a dos días vista del concierto de Within Temptation, te cambian la sala a la otra punta de Madrid, con la interminable cola que había para entrar a Macumba con la helada que estaba cayendo, y el anuncio de que no iban a haber teloneros, pues la verdad, es que uno no iba en la mejor predisposición que se diga para escuchar y vivir un concierto como el de Within.

El caso es que la sala Macumba, una de las mejores en cuanto a acústica se refiere de Madrid, estaba completamente a rebosar, con un público lo más heterogéneo que uno se pueda imaginar, desde heavies de larga melena a pijos de andar por casa, con gente que rondaba los dieciocho y gente que rondaba la cuarentena. Después de un pequeño retraso, para que la gente terminara de entrar en la sala, el concierto empezó con un sampler de la Intro del álbum Silent Forces con el escenario cubierto por un telón con el símbolo de la banda. En cuanto el tema acabó y sonaron los primeros acordes de “See who I am”, el telón cayó rápidamente (en Bergara, por lo visto, se les quedó enredado con los focos) para dejarnos ver a los seis miembros de la banda y a la escenografía del concierto. Batería y teclados aparecían más elevados que el resto y el decorado estaba compuesto por una sencilla columna con la escultura de un ángel y una pantalla que proyectaba imágenes de paisajes idílicos desde erupciones volcánicas hasta castillos escoceses, que le conferían un ambiente muy elegante al concierto. Tengo que poner en el debe de la banda, que el tema de orquestaciones y coros operísticos estaban pregrabados, lo que por otro lado era esperable, o eso, o que apareciera una orquesta y un coro en escena, pero, a pesar de mi poca predisposición a los treinta segundos de canción ya me habían convencido con una sonido simplemente perfecto y con una Sharon den Adel magnética, cantando tan bien o incluso mejor que lo que ofrecen sus grabaciones.

El concierto discurrió por los cauces previstos con Sharon luciendo palmito, encanto, bailes y voz en el escenario, recordando un par de temas de sus primeros albums y haciendo una versión de Kate Bush, pero centrándose básicamente en interpretar la práctica totalidad del último álbum y buena parte de su exitoso “Mother Earth”. Fue precisamente con el tema homónimo de ese álbum cuando más se exaltó el público, en perfecta sintonía con la banda en todo momento. A mi personalmente, me gustó “Our Farewell”, dónde se pudo escuchar la voz desnuda de Sharon simplemente acompañada por los teclados. Del último disco tocaron toda la batería de efectivos temas que tiene como “Jillian”, “Forsaken”, “Memories” … y precisamente en el tema “Stand my ground” vino la anécdota del concierto, al írseles completamente los teclados y tardar cinco minutos en reparar el asunto, mientras la gente coreábamos el “Oe, oe” y el “Que viva España …”. Cerraron el concierto después de una hora cincuenta minutos (de lo que deberían aprender otros músicos con conciertos de menos de una hora) con el tema “Ice Queen”, muy agradecido por el público.

Sharon como digo increíble (en todos los aspectos), los teclados y samplers quizás con demasiado protagonismo sobre una guitarras que sonaron correctas y una batería con muy buen sonido, pero simple, aunque el guitarrista, Robert Westerholt, con un simpático castellano aprendido en su niñez en España, nos indicó que el batería se encontraba enfermo.

Pero a pesar de pregrabados, a pesar del parón del concierto, a pesar de la enfermedad del batería, tengo que decir que el concierto sonó increíblemente perfecto y que absolutamente nada, se le puede poner en contra y nadie, de hecho, lo ha puesto, con una banda en conexión con su público dando lo que tenía que dar a su gente: un concierto amplio, entrega y un sonido perfecto. Por mucho que sea la banda de moda del momento, esta gente sabe perfectamente lo que se hace, la voz de Sharon es increíble y en todo momento da la impresión de que puede llegar incluso más lejos. Notabilísimo concierto.