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Crónica: Ulver - Viena (23/02/2010)

23/02/2010, Viena
6.5
Daniel O'Sullivan, Kristoffer Rygg, Jorn H. Svaeren, Tore Ylwizaker
6
Arena, Lleno (1.000 personas).
Precio: 32,4 euros.

En los conciertos de Madrid es habitual que los horarios no se cumplan. Es habitual la mala organización. Y es habitual que la gente no se calle durante los conciertos. Fuera complejos. En Viena ocurre más de los mismo, con el agravante de que éste era un concierto de más de 30 euros. Había asientos para ver el espectáculo de Ulver sentados y de pie. Después de una hora larga esperando a la interperie con un frío de mil demonios, sale un tío a vocear que los que tengan asientos de pie se vayan para un lado y los que tengan asientos sentado, para otro. Menos mal que hablo un poco de alemán ... Y durante Void ov Voices nos tuvimos que encarar con unos chicos que no se callaban de ninguna manera.

Pero vamos a lo musical. Void ov Voices es Attilla Csihar, vocalista de Mayhem y colaborador habitual Sunn O))), cantando o como se quiera llamar lo que haga, sin más acompañamiento que loops de su propia voz grabados in situ. Impresionante la capacidad de este hombre para emitir todo tipo de sonidos como el ambiente que se creó, salvo por los colegas de al lado que no paraban de parlotear en alemán. Por un lado, dejó en evidencia que buena parte del éxito de Sunn O))) en Caracol se debió a su trabajo, ya que básicamente Void ov Voices se basaba en recrear exactamente lo mismo que pude ver en Madrid, pero sin acompañamiento de guitarras. Si se trataba de crear una atmósfera extraña, para los principales de la noche, lo logró aparte de dejar impactado al personal.

Lo de Ulver, como lo de Sunn O))) en Madrid tienes que tomartelo como espectáculo y como música, aunque es indudable que Ulver son infinitamente más elaborados que Sunn O))) en ambos aspectos. El escenario se cubría con varias torres de luz y al fondo con una pantalla para las proyecciones que acompañaban a la música. Pero eso sí, en el aspecto escénico Ulver se mostraron como unos auténticos pasotas dejando todo el protagonismo a las luces y proyecciones indicadas. El concierto se abrió con "Same old, sam old: Eos", con Kristof "Garm" cantando levemente sobre proyecciones del amanecer y la luna llena, conectando con "Let The Children Go", ya con imágenes de leones cazando. Siguieron "Litlle Blue Bird" unido a "Rock Masiv", sobre proyecciones de "Olimpya" de Riefenstalh, pasando por procesiones nazis y cadáveres apilados en campos de concentración, sin olvidar que estábamos en Austria. "For The Love Of God" se acompañaba con imágenes de pornografía vintage, entremezcladas con otras religiosas, tema con cierto regusto a Faith No More y Garm cantando, con algunos gallos, todo hay que decirlo. "In The Red" fue el siguiente tema con inicio sinfonico y esta vez adornada con el primer plano del parto de un niño. Siguió para mí, lo mejor del concierto "Operator" con vídeo de un suicida que no escatimaba en mostrar sangre por todos lados. "Silence Teach You To Sing", tema electrónico repetitivo, sobre un loop de imágenes de una striper años cuarenta, ocultándose con plumas, concatenada con la aceleración final de "Plates 16-17", con la proyección de un ojo. Siguió "Hallways of always" otro tema lento y después "Porn Pieces of Cold Kisses" , "Like Music" y finalmente, "Not Saved" con la introducción de un theremin, y Garm tocando un tambor tribal lentamente. Después de esto la banda abandonó la sala, señalando en la pantalla de proyecciones la frase "silence is the rest". No volvieron a aparecer para los bises.

El concierto fue musical y visualmente impactante, pero la puesta en escena resultó mecánica y fría. Deja una cierta sensación de envoltorio intelectual un tanto artificioso, que busca sobre todo incomodar al espectador, hasta incluso en la propia duración del concierto (una escasa hora y cuarto) y la manera de salir la banda del escenario, pero que debajo de todo, tampoco hay mucho más que con otras bandas, unido al hecho de que Garm, sólo canta en contadas ocasiones y comete errores de bulto. En definitiva, que es mucho más el ruido que las nueces y que sin las proyecciones y en el plano musical, el concierto se hubiera quedado muy corto en duración y en contenido.