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Crónica: Type O Negative - Madrid (26/06/2007)

26/06/2007, Madrid
4.0
Peter Steele, Josh Silver, Kenny Hickey, Johnny Kelly
4
Caracol, Lleno
Precio: 25 €

Primera visita que uno recuerde de una de las bandas míticas, con cantante-bajista mítico, el gran Peter Steele, y mítico disco de mediados de los noventa: el totémico “Bloody Kisses”, por eso que llaman la capital, es decir, Madrid. Además el bolo era en la sala Caracol, que en principio está muy bien y en una temporada baja de conciertos, para mí, que soy ya de ir a salas pequeñas, y no pasarme por festivales.

Contémonos la historieta, comenzando por el medio, hablando de los teloneros, Infernoise, grupo madrileño, y como todo lo que se cuece en el metal extremo de Los Madriles, a imagen y semejanza de otro grupo, en este caso de Pantera. Ni me gustaron, ni me dejaron de gustar y por la reacción del público, pues más o menos lo mismo. A destacar algunos momentos de guitarreo y la parte de un tema que era algo así como Yeah, fuck, yeah, fuck … pero poca cosa más. No calaron mucho en mi memoria, aunque tampoco los considero un grupo a desdeñar.

Y volvamos ahora al principio, porque esto hay que contarlo así. Me pego el sofocón para llegar a la Sala Caracol a ver a los teloneros y me encuentro con que todavía no habían abierto las puertas y el cartel de no hay entradas colgado en la puerta. Alguno por ahí estaba todo desesperado tratando de hacerse con una entrada en la cola, porque era bastante la expectación por el concierto. Como ejemplo valen los comentarios por la cola de gente que había venido desde la otra punta de España, para ver a sus ídolos por primera vez. En esto que estás esperando como media hora a que abran las puertas, y aparece una furgoneta a toda leche, y aparece Peter Steele por la ventana mandándonos a celebrar el día del orgullo gay anticipadamente con el dedo. El tío eso si muy cordial con la gente de la cola cuando se bajo de la furgoneta, que por cierto nos sacaba a todos una cabeza al siguiente más alto de la cola, pero estaba clarísimo que el retraso iba por lo que iba: que al Sr. Steele no le había la gana de aparecer hasta ese momento.

Ya cuando salieron los Type, se vio una cosa que hacia sospechar. Peter tenía preparado un atril, por si acaso se le olvidaban las letras. Pero es que, ni por esas. A veces se iba el tío por peteneras, como símil y como realidad, como en la chocante versión que hizo del tema favorito de Carlton Banks, de Tom Jones. Entre tanto gótico, fue un completo descoloque. Entre tanto don Peter, se rascó el culo y se olió la mano, meneo las posaderas y se nos cayó al suelo, y en todo un tema sólo se vio de Peter la pata estirada desde el suelo. Entre dos le tuvieron que ayudar a levantarse. Por lo demás el acople de más de un minuto, en el primer tema que nos mandó a más de uno directamente al otorrino, y que tampoco se corrigió en el segundo tema, los dos parones del concierto, de más de diez minutos, supongo que para que Peter descansara de no moverse (algún tema lo toco sentadito en un amplificador), con el batería en el primero haciendo el ganso con una camarita y luego Peter haciéndose el virtuoso tocando el bajo con el culo de botella de vino, es lo más mencionable del concierto, junto al fatal set list. No tocaron ni “Everything Dies”, ni “My Girlfriend's Girlfriend”, ni “Cinnamon Girl”, ni "I Don´t Wanna Be Me", ni "Tripping A Blind Man" y ni siquiera el temazo del ultimo disco: "Dead Again”. Casi (o sin el casi), se hace uno un setlist alternativo de lo que no tocaron y que debieron haber tocado.

Salvo de la primera hora de concierto los momentos en los que se ponían más “doomitas” y eso si se levanto el concierto en la última parte, con los dos temazos que son “Christian Girl” y “Black Number One”, ambas del “Bloody Kisses”, pero lo malo fue que cuando por fin empezaba a decirme “esto merece la pena”, se acabo el concierto. El final y el resto de la banda, salvan la nota de muy deficiente, por la de simple suspenso.

Hubiera valido todo como anécdota y el concierto no hubiera estado tan mal, sino llega a ser por lo apuntado al principio y por el precio del concierto. Hace la misma una banda de mi barrio y no hay problema, pero a una banda de este calibre, no se lo puedes tolerar. En el concierto dude de si el que estaba tocando era Peter Steele o si por la actitud escénica estaba viendo a un Romay con peluca, después de un “mira quién baila”. El gran hombre, se quedo en eso, gran hombre, pero sólo por el tamaño, no por las circunstancias físicas, transitorias o no, en las que se presentó. Concierto sin duda que disfrutarían los muy fans de la banda, que estuvieron locos esperando verles. Yo que asistí a ese concierto esperando otra cosa, considero que se quedaron cortísimos en las expectativas, por causa casi absoluta de su frontman, porque al resto de la banda no hay nada absolutamente que objetarles. El mejor resumen que puede hacérsele lo vocifero un chico en el primer parón: “¡Vamos, hostias, que son veinticinco eurazos!”.