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Crónica: Swalow The Sun - Madrid (13/12/2010)

13/12/2010, Madrid
6.5
Matti Honkonen (bajo); Markus Jämsen (guitarra); Mihho Kotamäki (voz); Aleksi Munter (teclados); Juha Raivio (guitarra); Kai Hahto (batería)
6
Ritmo&Compas, 80 personas.
Precio: 18 euros

Concierto extraño de principio, aunque solo sea por la procedencia de los grupos, ya que no se suele ver un cartel tan variado por la misma. Un grupo chileno, Mar de Grises, un grupo islandés, Sólstafir y un grupo finlandés, Swallow The Sun. El concierto era caro, dieciocho euros, pero dividiendo por tres no salía mal la cosa. A la gente no le debieron salir tan bien las cuentas y entre eso, y que era nada menos que la tercera vez en el año, que podíamos ver a los teóricos cabeza de cartel, Swallow The Sun, el caso es que la sala estaba bastante vacía. Y digo lo de teóricos porque al final, parece ser que fué bastante más gente por ver a los escandinavos de Islandia que a los de Finlandia.

No tengo especialmente trillados a Mar de Grises. Sólo sé que, en su último disco, han enrevesado su sonido. Entre eso y que las cuerdas estaban escasamente definidas y perdían potencia contra más sonaba la batería, tampoco fue el concierto con el que me pudiera enganchar a los chilenos. La gente que los tiene como dioses, lo disfrutó, pero no fué ese mi caso. Habrá que profundizar en ellos, pero poco más puedo comentar de su directo.

Solstáfir son una banda de culto, que arrastraba a la mayoría de los asistentes. En disco, no me llaman demasiado y no destaca especialmente entre la pléyade discos de post metal, que escucho habitualmente. El directo fue otra cosa, siendo, bajo mi punto de vista, la banda que mejor sonó de la noche y que sobrepaso mis expectativas. A pesar de la actitud del cantante, un tanto “poser” y en plan superestrella, botella de bourbon en ristre, con evidentes signos de no encontrarse, digamos, que en plenitud psíquica, fueron los que mejor se adaptaron y a los que mejor se adaptó Ritmo&Compás. No es una banda técnica, de la que se salva, fundamentalmente, el bajista, y en la que el segundo guitarra no aporta demasiado, el caso es que unos temas directos, con un sonido especial y con una voz imponiéndose a la intrumentación, en las escasas ocasiones en las que aparecía, pero sobre todo en las partes instrumentales, con uso de imanes en vez, de los arcos de chelo, de sus paisanos Sigur Rós, lograron meter al escaso público en un concierto, que se nos hizo corto. Si estaba anunciado que iban a tocar una hora, tocaron escasamente cuarenta y cinco minutos. Habría que ver si tanta repetición aguantaba un concierto de más duración, pero en el escaso tiempo en el que tocaron, nos gustaron y mucho, en especial con el tema que abrieron el concierto, "Köld".

Swallow The Sun eran fundamentalmente mi razón para acudir a la Ritmo un lunes. Tenía el antecedente de su concierto en La Boite de hace unos años (por una u otra circuntancia no he podido verlos este año) en donde brillaron a enorme altura. Quizás por eso también me decepcionaron. Grandes músicos, en especial el nuevo batería, sonaron muy bien. El problema estuvo en la voz y en como la recordaba de La Boite. Si allí, imponía, aquí empezó el concierto sin escucharse, aunque fue mejorando, sobre todo las voces guturales con el paso del tiempo. Lo malo es que las voces limpias estuvieron muy bajas todo el concierto, con un cantante que tampoco se esforzaba en hacerse oír. Así un tema tan bueno como “Falling World” quedó totalmente deslucido. Otro punto negro, estuvo en el hecho de que el set se hizo un tanto repetitivo y quizás le sobraron o dos temas o le faltó más variedad en el set, para llegarnos más. Con todo, Swallow The Sun son una gran banda, que suena muy bien, salvo la voz como he indicado, y que tuvo momentos gloriosos, como en los bises con “The Justice Of Suffering” y “Swallow”, que dejaron, a pesar de lo dicho, buen sabor de boca.

Tres grupos que además de venir cada uno de un país, y aunque, pueda parecer que gustan a las mismas personas, dieron tres puntos de vista distintos a un hecho similar. Según cada cúal interprete ese hecho y según confluya con la interpretación de cada banda, así le pareció al receptor del concierto. Pero el no ser un concierto homogéneo, con fallos evidentes en unos y otros, se recordará más por los fallos de unos, que por los aciertos de otros. Yo no salí para nada entusiasmado con el resultado conjunto del mismo.