/Crónicas///

Crónica: Papier Tigre - Madrid (13/12/2011)

13/12/2011, Madrid
8.4
Eric Pasquereau, Pierre-Antoine Parois y Arthur de La Grandière
8
La Faena II, 1/3 de sala
Precio: 6 euros

Desde las tierras vecinas de Nantes vinieron dos de las bandas que mejor saben defender el concepto math rock galo, con un doble cartel que juntaba la versión más acelerada que ejecutan Papaye y la más calmada de Papier Tigre.

Los primeros se lo pusieron verdaderamente difícil a los segundos con una primera visita que nos dejó encantados. La fuerza de su baterista, que conseguía sacar un sonido muy en la línea de Brian Chippendale de Lightning Bolt, fue una de las mejores virtudes del directo de Papaye o al menos una de los puntos fuertes más visibles. El otro punto a destacar, fue esa conjunción de dos guitarras que sonaban bien distintas pero que encajaban entre sí como por arte de magia.

El trío se mostró como una banda agradecida que se aprovechó a la perfección del potente y nítido sonido de La Faena II, que aunque no registró una entrada muy numerosa dio cuenta con aplausos y gritos de un gran agradecimiento con el show de los franceses. Su disco "La Chaleur" ha sido una verdadera sorpresa en este 2011, pero en directo lo refrendaron a las mil maravillas con otro punto más de calidad.

Lo de Papier Tigre nos lo sabíamos de su anterior visita, aunque también se hicieron valer del sensacional sonido de La Faena II para mejorar el concierto de hace unos años en el Rock and Roll Radio. Concretamente fueron de menos a más, sobre todo por cuestión de setlist, desde un inicio comedido y tranquilo que sonaba más a Fugazi que a Don Caballero. La cosa fue poco a poco animándose y mostrando composiciones mejores, e incluso haciendo aparición esa manera tan particular de tocar la guitarra con la mano del tapping mientras con la otra se aporrea la percusión. Muy Papier Tigre eso.

Ya habíamos dicho que la pegada y ejecución de Papaye había puesto las cosas muy difíciles a la banda que en teoría más destacaba, pero al final Papier Tigre consiguieron sacar adelante un concierto tan variado como bien tocado. Es inevitable pensar que cualquiera de las dos bandas habría conquistado a mucho público en otras situaciones, como por ejemplo algo tipo Primavera Club. Creo que es muy fácil disfrutar con los conciertos de estas dos bandas, incluso sin haber una escucha muy profunda de su material de estudio o de muchas bandas del estilo.

Esperamos que pronto haya tiempo de volver a tenerlos cerca, a poder ser en idéntico emplazamiento y con mucho más público. Los seis músicos de la velada, entre los que no hubo ningún bajista, bien lo merecían.