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Crónica: Matthew, Scott - Madrid (27/09/2011)

27/09/2011, Madrid
8.3
Scott Matthew (Sam Taylor y Eugene Lemcio)
8
Teatro Lara, Casi lleno
Precio: 18 euros

Dicen que la magia del directo está dónde menos te lo esperas y en recintos tan bellos, acogedores y elegantes como el Teatro Lara de Madrid es siempre más fácil ilusionar a un público que disfruta de una calidad de sonido pulcra y clara. Que no se me entienda mal, porque Scott Matthew fue el gran protagonista de esa velada mágica, sólo decimos que en un recinto así es todo más fácil.

Vaya por delante que uno ni es muy seguidor de la carrera del cantautor australiano, incluso pudiéndome atrever a decir que nunca había entendido ese fanatismo pasional que le comenzaba a perseguir, entre otras por una González Sinde que permaneció atenta a su concierto. Tras ver por fin como es él y su propuesta en vivo, todo encaja mucho mejor, y eso que inevitablemente lo lineal de su repertorio hizo caer en lo repetitivo todo el tramo final de su set principal.

Scott es ante todo un tío majo, que aunque te esté cantando la mayor balada de folk-blues de su repertorio te saca una sonrisa en cuanto acaba. Esos tiempos en que los artistas que nos visitaban tenían que ser estrellas del rock chulescas han pasado y gente como el Sr. Matthew cosecha éxitos por tratarte de tu a tu, por reírse de si mismo y sus canciones, por hacerte participe del concierto y, en definitiva, por disfrutar de lo que hace. Es increíble como consigue que tras sensacionales y desnudas interpretaciones de temas como "Felicity" o "Black Bird" sea capaz de beber una copa de vino y charlar con su público de cualquier banalidad.

Saltando de la dificultosa complejidad de las explicaciones extra musicales a lo que verdaderamente sucedió encima del escenario del Lara, hay que destacar la enorme labor de los dos músicos que acompañaban al bueno de Scott. Está claro que todo gira entorno a la figura del barbudo cantante y sobre todo a su prodigiosa voz, pero la cosa no habría sido igual si el débil sonido de piano de Eugene Lemcio acompañase cada paso. Igual o más notable la actuación al chelo de Sam Taylor, que del mismo modo dio la replica vocal a Matthew de la manera más acertada.

El bis final se lo tomaron como un concierto aparte, puesto que prácticamente se dedicaron a despertar nuestro lado más festivo y vivo con una sucesión de versiones increíbles. La primera, de Everly Brothers, fue directamente dedicada al padre de Scott Matthew. Las otras dos fueron un claro alarde de populismo entre lo íntimo y lo más divertido: primero "Only Girl (in the World)" de Rihanna y luego "No Surprises" de Radiohead. La primera dejó de lado el aire discotequero de la cantante de Barbados para desnudarnos la melodía e incluso comentar lo estúpido de algunos compases de la letra. Para la de la banda británica sirvió con la preciosa melodía de piano y un aire vocal frágil para ganarse la ovación definitiva.

Hay virtudes que sólo pueden ser disfrutadas al cien por cien en vivo y las que tiene Scott Matthew hay que disfrutarlas necesariamente cuando está encima de un escenario. Esperemos que vuelva pronto, pero que sea en idéntico Teatro...