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Crónica: Matthew Caws - Sevilla (18/09/2013)

18/09/2013, Sevilla
7.5
7
Malandar, medio aforo
Precio: 12/16 €
http://feiticeira.org/

En Sevilla se forma un vínculo especial entre el público y los siempre escasos grupos internacionales que deciden pasarse por la ciudad con cierta regularidad. Una sensación de cariño y complicidad que se da cada vez que tocan The Wave Pictures, Low/Retribution Gospel Choir, Mark Kozelek, Micah P. Hinson o, en este caso, Matthew Caws representando a Nada Surf; en la que se exterioriza nuestro agradecimiento como espectadores y oyentes y el de las bandas por la, normalmente, gran acogida.

La coincidencia con el masivo concierto de Crystal Fighters empañó algo esta vez el paso de Caws en solitario en cuanto a convocatoria, pero a la vez tal adversidad propició que se creara un ambiente íntimo adecuado para su recital acústico y en solitario. Cuando llegamos, Juano, líder de All La Glory, estaba a la mitad de su actuación, presentando temas del nuevo disco aún sin publicar de su banda y versiones de sus canciones favoritas, arropado por amigos y fieles mientras el público seguía entrando poco a poco. Un telonero local ideal para una noche de poso power-pop.

Ante apenas un medio aforo de Malandar apareció Matthew acompañado sólo de su guitarra. Comenzó con temas de su banda principal sin más dilación, comentando en aceptable castellano y mucha simpatía que se encontraba de descanso pero que el año próximo volvería a la actividad, consciente de que esas canciones eran la razón principal por la que la mayoría había acudido al concierto. Su voz se mostró infalible en distancia cortas, mucho más nítida que cuando lo acompaña la banda, y demostró que temas como “Happy Kid”, “Beautiful Beat”, “Blizzard of ‘77” podían sonar igual de bien (o mejor) que en formato eléctrico. Una dimensión dual, la de líder y cantautor, más complicada de lo que parece en cuanto a llevarla a escena.

El público asistió tranquilo y respetuoso a este repaso de los clásicos de l grupo, intercalados con versiones y varios cortes de su nuevo proyecto junto a Juliana Hatfield, Minor Alps, que debutará en unos meses. Así, sonaron su peculiar adaptación de “Enjoy the Silence” de Depeche Mode y la siempre bien recibida por estos lares “Evolución” de Mercromina, además de esas nuevas composiciones que fueron las únicas que contaron con rudimentarias bases electrónicas; tanto que al artista se equivocó al programarlas en alguna ocasión. Fallos que lejos de lastrar el concierto le dieron una dimensión aún más doméstica y humana.

Tras más de una hora, salió y volvió para regalar ya en bises las canciones que todo el mundo demandaba a esas alturas: “Always Love” y la siempre festiva “Blankest Year”. Colofón para un concierto quizá demasiado ‘para fans’ pero que supongo que a nadie le dejó una sensación menor que agradable.