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Crónica: Marx - Madrid (04/04/2014)

04/04/2014, Madrid
7.5
The Man, Karl, E, Bird, M3
7
Costello, 1/2
Precio: 5 euros
http://www.feiticeira.org/

Tardaron lo suyo pero por fin los tuvimos en la capital. Aproximadamente un año después del lanzamiento de su disco de debut, "Das Emotional", los alicantinos Marx se dejaron caer anoche por la madrileña sala Costello para presentar las canciones de aquel interesante primer álbum. Tras un escueto "somos la banda más aburrida del planeta, pero según nuestro batería eso es lo que mola", arrancaba una noche de rock profundo y elevado, de ese que hay que escuchar con los cinco sentidos puestos. Tras una intro inédita, el xilófono de "Lisboa" nos hacia viajar hasta los primeros segundos de apertura del disco, dando paso como en éste de forma seguida a "The Fight", uno de los grandes temas de "Das Emotional", y pieza que ya empezaba a ofrecer esas dosis de electricidad que suelen predominar entre las subidas y bajadas de sus canciones. 

Ante un público algo frío, la banda siguió concentrada y a lo suyo, sacando del Costello el mejor de los sonidos posibles, y logrando con bellas piezas como "Perelman-278" o la instrumental "No Art", el ambiente adecuado para que los espectadores fuesen entrando, de forma inevitable, en comunión con lo que presenciaban. De esta forma, para la segunda parte de su actuación la cosa se iba caldeando, logrando con el single "Alexanderplatz" uno de los momentos más vibrantes de la noche con la buena conjunción de la gravísima voz de su vocalista junto a los coros del bajo.

Con una base rítmica inconmensurable, y una segunda guitarra que transcribía cada arreglo y punteo que se escucha en el Lp, llegamos a una parte final que tuvo en canciones como "Still Need a Skateboard to Balance My Life" o la coreable "Bohemian F.C" a las aliadas perfectas para ir redondeando una noche en la que algunos de los referentes como The National, Interpol o Tindersticks quedaron tan claramente integrados en el discurso de Marx, que prácticamente ni los recordamos durante la hora y pico de actuación. Para cerrar la catártica "(I Hate) Supertramp" puso el broche final a un concierto intenso y transcendental en lo que a música se refiere, pero totalmente cercano y terrenal por parte de sus cuatro miembros, los cuales a partir de una coartada artística se dedican a disfrutar del simple placer de tocar sus canciones allí donde les dejen. Marx siguen siendo un gran secreto del underground nacional, y si no fuese porque merecen mucho más, uno, egoísta que es, casi que preferiría que así siguiese siendo.