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Crónica: Lee Fields - Bilbao (08/11/2012)

08/11/2012, Bilbao
8.0
and The Expressions
8
Azkena, Casi lleno
Precio: 20/25
http://feiticeira.org/

Con el mal presagio de un cambio de sala a un recinto notablemente más pequeño (del Kafe Antzokia a la sala Azkena) nos acercábamos a ver a Lee Fields & The Expressions, una de esas figuras que han surgido de repente con fuerza con el redescubrimiento del soul de los últimos años, si bien el capitán del barco no es ningún chaval.

Entre los factores a los que podemos achacar la poca expectación por ver al soulman tenemos su reciente aparición en el Azkena Rock (arma de doble filo imprevisible), la siempre funesta coincidencia con partido del Athletic y un precio nada desdeñable para tiempos de crisis, que se agravó más con el cambio de sala, ya que lógicamente Azkena no ofrece las condiciones de comodidad y visibilidad del Kafe Antzokia, tampoco para la banda, siete personas sobre un escenario apropiado para cuatro. Entre el público la gente se quejaba de este cambio mientras sobre el escenario la banda aprovechó cada recoveco. Así salieron primero para hacer la introducción instrumental tan típica del género antes de presentar a la estrella, bajo y guitarra al flanco derecho, batería detrás y centrado, saxo y trompeta al lado izquierdo, con el teclista escondido detrás de ellos.

Pronto salió Lee Fields y su carácter. Bajito y marcado ya por los años pero de movimientos que se contagian y miradas hiperbólicamente expresivas, comenzó a ganarse al público desde el minuto uno. Una voz perfecta y cercana al maestro James Brown y un carisma escénico incluso aunque no tuviera demasiado espacio para maniobrar. Tuvo algún problema con el micro que no entorpeció demasiado y comenzó a acrecentar esa comunión con el público con su numerito en "Ladies", haciendo balancear la mano al aire y preguntando a las chicas de las primeras filas su nombre y piropeándolas.

La fórmula no tiene nada de innovador, más bien el contrario, por su clasicismo gusta. Sabe introducir dentro de su show soul, funk y blues, dando lo mismo momentos en que su banda nos pone a bailar subiendo las revoluciones como sentidas odas, por ejemplo a su padre "Wish You Were Here". Los momentos más épicos del concierto vienen marcados por la sección de metales y esto fue así tanto en el tono calmado de "I Still Got It" como en el cierre elegido para la primera parte. Maravillosa interpretación de la desgarrada y bluesera "Faithful Man" con esas escaladas de trompeta y saxo.

Después regresaría y tras otra generosa introducción instrumental volvería con un chaleco dorado si cabe más hortera que su traje inicial, pero la estravagancia siempre ha ido con este tipo de artistas. El público estaba rendidísimo a sus pies y con un par de temas más finiquitó en un clima de velocidad y locura pidiendo réplicas al público. Así redondeó una actuación en torno a la hora y 10 dejando con ganas y gente pidiendo una segunda tanda de bises. No sabemos que pasa con esta moda de volver al soul pero mientras los artistas que salpican al rock desde este género no defrauden, tal como parece ser el patrón, encantados de tener de vez en cuando un poco de "power of love" en el ambiente.