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Crónica: Experimentaclub - Madrid (07/10/2007)

07/10/2007, Madrid
6.7
7
La Casa Encendida, Lleno
Precio: 10 €

Pocas veces uno tiene ante sí la papeleta de reseñar un concierto, actuación o evento de tan particular trasfondo como el del gran Masami, aka Merzbow. Nadie le puede negar lo rompedor e innovador de su propuesta, tan extremadamente ruidosa, y en Experimentaclub tenía la batuta para cerrar aquello como sólo un artista tan innovador, longevo e influyente puede hacerlo.

Masami contaba para ello con su legión de seguidores, que en algunos casos directamente se pasaron todo el concierto con los ojos cerrados y flotando. Aunque Merzbow es uno de los mayores ejemplos de creador a partes iguales de odios como de seguidores, así que había de todo en el patio de La Casa Encendida. Bueno, lo que había era ruido... mucho ruido.

Por un lado debemos destacar la impactante presencia personal del nipón de semblante de asesino que ni parpadeo en toda la actuación. Únicamente acompañado por dos portátiles (definitivamente la manzana de Mac fue el logo del festival) plagados de pegatinas en contra del maltrato animal y con apenas una de guitarra eléctrica casera de acompañamiento, atacó una tortuosa masa de ruidos que tuvo a todos atolondrados(a todos los que toleran oírlo, que a alguno le vi irse nada más comenzar) durante aproximadamente media hora.

Para el resto de la actuación ya entraron en juego todos los defectos: repetición de texturas exhaustiva y excesiva para un artista que apenas se ha renovado, ausencia de arte visual (él ha sido creador visual), escasísimo uso de cualquier cosa que no fuera el portátil para poder variar un poco la vista y sobre todo el dolor de oído constante que ya notábamos. Uno es tolerante a propuestas noise, pero a los detractores del japonés hay que reconocerles que la propuesta queda un poco en bragas cuando en media hora no sabes ni a donde mirar ni que hacer.

Por otro lado, ver algo tan impactante y rompedor como Merzbow debería ser visita obligada para cualquier amante de los sonidos extremos. De hecho, allí había un público que iba desde melenudos metaleros hasta famosetes de vena pop entre todo ese ambiente de trance continuo, de ruidos y loops llevados al limite de la potencia. Eso sí, el sonido gozó de claridad y de ningún tipo de maleficios que podrían haber descartado de inicio la propuesta.

Para la próxima de Merzbow en solitario por aquí los que le hayan visto quizás se pueden saltar la cita.