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Crónica: Dark Christmas Festival - Madrid (14/12/2007)

14/12/2007, Madrid
6.0
6
Sala Heineken, 3/4
Precio: 24,5 €

Viernes por la tarde en la Sala Heineken y festival de música electrónica con tres grupos, no hacían esperar la tan floja entrada que había para los españoles Debod, grupo de cantante, guitarra y teclados. A pesar de lo frío del ambiente, por lo vacío de la sala y porque realmente hacia un frío que pelaba, Debod ofrecieron un muy buen concierto, aprovechando perfectamente las pantallas para acompañar al espectáculo y con un sonido que ya quisieran para si otras bandas con más reputación. En especial la voz sonó especialmente bien, y hasta llegaron a convertirse en una formación clásica de rock introduciendo en un tema bajo y añadiendo un cuarto miembro a los teclados. No obstante no sólo el frío provino de la sala, porque ellos tampoco consiguieron levantar el ánimo con una actitud un tanto pasiva. Como recuerdo queda la gran versión que hicieron de Creep de Radiohead.

Reaper fueron la segunda banda en saltar al escenario, con una sala que empezaba a llenarse. Por calidad musical debieron salir de primera banda, porque fueron claramente superados por Debod, pero claro el ser una banda internacional hacia subir su caché. La banda de industrial-dance no supo meterse para nada al público en el bolsillo con su andanada de ritmos electrónicos a piñón fijo e incluso, el cantante rozó el ridículo con sus comentarios sobre fútbol completamente fuera de lugar. Lo mejor del concierto se vivió cuando el cantante abandonó el escenario para que el teclista con sus contorsiones lograse montar algo de espectáculo, que no logro para nada el falto de carisma cantante de la banda. Como anécdota comentar que Eskil Simonsson estuvo observando el concierto de Reaper entre el público.

Y llegó el turno para la experimentada banda sueca Covenant, con ya ocho discos de estudio en su haber. Conviene empezar indicando que en directo Clas Nachmanson, no acompañaba a la banda en esta gira, cuando era un de los principales alicientes de la banda en directo, siendo sustituido por Daniel Myer de Haujobb. Eso se hizo notar durante todo el concierto porque Eskil Sinmonsson, a pesar de estar perfecto a la voz y saber transmitir corporalmente las canciones, no bastaba para llenar el escenario. El tema elegido para abrir fue “Monochrome”, seguido por las excepcionales “Bullet” y “20Hz”. También aprovecharon para presentar un par de temas del disco nuevo que vera la luz en 2008. A partir de “20Hz”, el concierto entro en una especie de in-pass, con temas como “Tour de forece”, “Invisible&Silent” o “The men”, para recuperarse en el tramo final a partir de “We stand alone”. Fue un buen momento para entretenerse observando al heterogéneo publico desde góticos hasta bakalas, pasando por algún new romanthic o ciberpunks, pero especialmente con los bailes de alguna fémina del público, más atrayente, la verdad, que el grupo en el escenario.

Pero a partir ya de “Ritual noise”, el concierto subió muchos enteros y uno ya volvió a centrarse en lo que se tenía que centrar y ponerse también a bailar con temas como “Call the ships to port” o sobre todo, lo mejor del concierto, “Dead Stars”, precedida de “happy man”, en los primeros bises. Como siempre en la Heineken, tuvieron el malísimo gesto de intentar mandarnos para casa encendiendo las luces de la sala, pero a los Covenant no les importo y salieron otra vez a tocar una fenomenal “One world, one sky” de segundos bises, obligando a la sala a medio tema a apagar nuevamente las luces.

En suma, el concierto no paso de meramente entretenido, sobre todo por la parte central del repertorio y porque sobre todo, falto ambiente para vivir plenamente el concierto, aunque en el plano musical no hay nada que objetarles a los señores Covenant, aunque no hubiera venido nada mal haber subido bastante el volumen algunos decibelios. Con más animación tanto en el escenario como en el público, el concierto hubiera ganado muchos enteros, porque no creo que el repertorio de Covenant este muy atrás del de los últimos Prodigy, por ejemplo, pero no tengo más que recordar los chorros de sudor por mi espalda, del concierto de estos últimos en La Riviera, para saber que esto pudo estar mucho mejor.