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Crónica: Damien Jurado - Madrid (19/03/2012)

19/03/2012, Madrid
8.5
8
Teatro Lara, Casi lleno
Precio: 15 / 18 euros

De nuevo regresaba al Teatro Lara el bueno de Damien Jurado, un lugar mágico lleno de encanto que hizo la velada más mágica si cabe. Apareció por un lado del escenario con andares cansinos, para ir al otro extremo descalzarse, dejando a la vista sus calcetines blancos, y sentarse con su guitarra frente a nosotros. Explicaría posteriormente que en los conciertos le gusta sentirse como en el salón de su casa, haciéndonos sentir a nosotros como invitados en ese salón. Por lo que desde el primer momento la conexión entre el músico y el público fue total, mostrando una cálida cercanía, en la que además de emocionarnos con su música hubo tiempo para las risas, ya que, aunque Damien tenga una imagen melancólica y tristona, también sabe reírse a carcajada limpia y hacer reír como demostró a lo largo de la noche.

Y es que en el dibujo con el que podría describir el concierto dejaría completamente de lado el gris, estaría lleno de colores muy intensos y la base seria para los cálidos. El concierto estuvo perfectamente estructurado, fue dinámico con el de Seattle bien plantado en el escenario y cuya actitud fue evolucionando a medida que avanzada el concierto.

De inicio nos comentó el programa del concierto, que comenzó en solitario con su guitarra y con las deliciosas “Rachel & Cali” y “Sheets”. Para continuar como el mismo anuncio “invitaré a unos amigos y tocaremos el disco (Maraqopa) entero, de principio a fin. Es una obra en su conjunto, no tiene sentido no hacerlo así. Luego haremos algunas canciones más y nos iremos”, y bien que así fuese ya que es la mejor manera de disfrutarlo, como el mismo dijo “nadie contempla un fragmento de una fotografía, sino la imagen completa”. Así que sin presentaciones salieron el resto de músicos, cuyo papel secundario lo asumen totalmente, ya que no destacan pero cumplen. Tras degustar y deleitarnos con su adictivo Maraqopa, interpreto una inédita y psicodélica “Horizon” que por momentos me hizo pensar en Jim Morrison.

Para terminar volvió a quedarse solo y hubo tiempo para interactuar con el público, bromear, reír y seguir disfrutando. Con un Damien que se lo estaba pasando tan bien como nosotros, trasladándonos, como ya decía, totalmente al salón de su casa, donde disfrutamos todos, tanto el músico como el público. El repertorio final, sin enchufes ni micrófonos, fue la maravillosa “Cloudy Shoes” y la canción de amor “Arkansas” cantada desde la mitad del patio de butacas a una cara bonita del público. Y tras el regalo de un globo con una cara pintada que dio para otro rato de risas, termino por petición de una asistente con la sobrecogedora “Ohio”. Finalizando con un sincero agradecimiento, afirmó que el público español era el más fiel.

Una gran noche donde descubrimos a un nuevo Damien Jurado más versátil y con más caras, con ganas de seguir avanzando, que disfrutó y nos hizo disfrutar durante casi dos horas que pasaron voladas, y que si fuera por los allí presentes nunca hubiesen acabado.