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Crónica: Cave - Madrid (07/10/2010)

07/10/2010, Madrid
8.7
Cooper Crain, Dan Browning, Rex McMurry, Rotten Milk
8
El Perro Club, Casi lleno
Precio: 5 euros

Las modas revival vienen. Las modas revival se van. Pero de momento ahí están grupos como Cave merecidamente beneficiados de esto, dejando un lleno esperado en El Perro Club (con un precio de risa todo sea dicho). El número de gafas de pasta presentes era mucho más elevado de lo esperado, eso sí, lo comentamos como algo positivo.

Antes de que Cave nos dejasen la mar de contentos tocaron los locales The Barbass, que la verdad no consiguieron equipararse demasiado a los de Chicago. Porque las ideas de este trío (batería, bajo y teclados) son muy buenas de inicio, pero las pocas tablas demostradas los dejo poco a la altura. Esperemos que para la próxima ocasión tengamos una versión más engrasada de estos sonidos entre psicodelicos, progresivos y hasta deudores del universo Mike Patton. Lo dicho, buenas ideas hay.

Luego los de Chicago, ajenos al revuelo que ya están causando en las publicaciones más molonas, subieron con la mayor de las modestias a atacar nuestros oídos. El lleno ya era muy claro, pero en una sala tan pequeña y a 5 euros era de esperar, como ya habíamos comentado. Aún así parece que el sonido respondió con la nitidez necesaria para aplacar unos trances musicales maravillosamente repetitivos y alucinantes (alucinógenos, más bien). Seguimos teniendo que destacar cómo la sección rítmica ejerce de metrónomo, porque sin ello los paisajes ruidosos de los otros dos miembros caerían en el abstracto.

Aún así nos hemos de quejar de un repertorio que se centró única y exclusivamente en su reciente "Pure Moods", con especial mención a las soberbias "Teenager", "Briggite's Trip" y "Hot Bricks". Nos habría gustado poder haber vuelto a gozar con los temas de "Psychic Psummer" pero no hubo ni "Made In Malaysia" ni "Gamm" ni nada parecido. ¿Sería cuestión de haber sido algo más cara la entrada? Supongo que tampoco es el caso.

Lo que si esta claro es que vamos a tener que repetir a la próxima, porque sabemos que ellos van a querer volver. El cariño mutuo era más que evidente.