/Crónicas///

Crónica: Cavalera Conspiracy - Bilbao (05/11/2016)

05/11/2016, Bilbao
7.0
Max Cavalera, Igor Cavalera, Marc Rizzo y Johny Chow
7
Santana 27, Llenísimo
Precio: 25 / 30
http://www.feiticeira.org/

Enormes colas a la entrada de la Santana 27 hacían presagiar el gran lleno que el concierto de Cavalera Conspiracy que, a efectos para casi todo el mundo son Sepultura tocando su disco más celebrado "Roots". O al menos su más exitoso, no queremos líos con los partidarios del "Chaos A.D.". Los hermanos Cavalera, Max e Igor, venían dispuestos a recrear ese punto álgido en su carrera y huestes del metal de toda la zona norte habían venido a comprobarlo.

Porque "Roots" es uno de esos discos que llevaron el metal extremo a nuevas cotas. Cotas que, camufladas entre el numetal consiguieron con sus tempos sincopados y percusiones indígenas alcanzar los charts. Y es por esa clara trascendencia del universo thrash metal que vio nacer a la banda por la que entre el público abundaban los metalheads, pero había también notable variedad de gustos y pintas.

El concierto, presidido por la bandera de Brasil, se produjo en estricto orden de cómo se sucede el disco con la parte buena y la mala de esto. La buena, que comenzar un bolo con un himno como "Roots Bloody Roots" no se ve todos los días. La mala, claro, la previsibilidad del repertorio que dejó prácticamente cero espacio a la sorpresa. Así, tras ese estallido inicial el highlight del concierto fue una "Ratamahatta" coreada ya desde sus cánticos tribales y recibida con estratosféricos botes que hicieron vaciar el vaso a la mayoría del público.

Al margen de estos eufóricos "momento single" lo más disfrutable del concierto estuvo en esos otros temas donde se pudo apreciar el contraste entre ambiente y pegada como puedan ser "Attitude", el demoledor y adictivo riff de "Straighthate" o el cavernoso crossover punk-rock de "Spit". Lo malo es que "Roots" es un disco de intensidad variante y esto provocaba que las partes más ambientales, como "Lookaway" no conectaban del todo con un público muy numeroso, disperso y con ganas de fiesta. Siempre habrá quién hubiera preferido un "Ratamahatta" continuo para estar una hora entera botando.

Respecto a la banda podemos decir que sudaron la camiseta aunque la forma de Max no es la de antaño y eso desluce. Aunque se le nota vivirlo, de garganta anda justito y le salva el público en muchas ocasiones coreando los temas y entrando al trapo del eterno circle pit. Realmente a la hora de interpretar un disco así, nos pide el cuerpo un rollo más solemne y menos pachanguero. El pogo, mejor que lo organice el propio público a su placer. No así podemos quejarnos de Igor que cumple del todo recreando un disco en el que la percusión es especialmente sensible. También Marc Rizzo y Johny Chow a guitarra y bajo respectivamente hacen su trabajo estupendamente, con muestras de entrega desaforada. No en vano son colaboradores de Max desde Soulfly y conocen bien el sonido y forma de trabajar de Max.

Los bises fueron cuando menos curiosos. Quien esperara un "Territory" o "Refuse/Resist" que esperara sentado. La banda tuvo pocas ganas de rescatar otros éxitos al margen de "Roots". A cambio nos ofreció una serie de versiones al parecer inspiradoras de la banda en aquellos tiempos. La cosa comenzó con la versión de "Procreation of the Wicked" de Celtic Frost, árida y marcada por un monótono y grave riff. Siguió en un tono muy diferente con una punk-rockera "Policia", original de sus compatriotas y leyendas del rock brasileiro Titãs y desembocó en un más evidente homenaje al "Ace of Spades" de Motörhead para finalizar el concierto con una extraña versión adicional de "Roots Bloody Roots" en clave hardcore.

No nos olvidamos de los barceloneses Crisix, que abrieron la jornada en papel de teloneros de excepción. Demostraron saber agitar al publico con thrash metal para las masas, discursos de agradecimiento a sus fieles e incluso algún "bat-bi-hiru-lau" por ahí suelto. Lo normal en un concierto tan señalado sería que la gente estuviera simplemente haciendo tiempo y no dio esa sensación. Y eso, aunque parezca poca cosa es todo un logro.