/Crónicas///

Crónica: Carusella - Madrid (24/01/2011)

24/01/2011, Madrid
7.2
Tamar Aphek y Guy Shechter
7
Wurlitzer Ballroom, 100 personas aprox
Precio: 10 euros

Muy cuesta arriba lo tenían Tamar Aphek y Guy Shechter para cuando se subieron al escenario del ya mítico Wurlitzer Ballroom tras la usual actuación de libro de los madrileños El Páramo. No sólo la nueva ley anti-tabaco vaciando la sala en el intermedio les debió hacer sudar, sino ver cómo las guitarras de Jorge y Macón rezumaban el perfecto olor a polvo stoner ante un público fiel y entregado.

A estos chicos ya no los podemos poner muchos adjetivos nuevos, y supongo que cualquiera que no los haya visto quedaría doblemente agraciado con su actuación en el Wurlitzer Ballroom. Básicamente todo se resume a que volvieron a conseguir hacernos sentir privilegiados con nuestra pequeña delicatessen, sin siquiera estar tomándose el concierto ni medio en serio... Ahora que lo pienso, quizás sea eso parte del éxito.

Por los otros dos que copaban el cartel desde Israel, no hubiéramos apostado tras la descarga sensacional de El Páramo. El ambiente se había enfriado y la gente parecía rehacia a volver a entrar a la sala apurando el tabaco, pero el dúo se sacó de la manga un sensacional inicio de concierto, que estuvo centrado en los temas de su disco de idéntico nombre que la banda.

La tónica general era que Guy aporreaba con bastante fiereza a las baquetas mientras que Tamar se lucía como quería con las cuerdas, y con su manía de bajarse a tocar entre la gente. Así la gente fue entrando en un concierto que parecía ir muy bien encaminado, pero que terminó tocando techo con el jolgorio que trajo "Star Quality". Igualmente podríamos destacar para los que estuvimos en las primeras filas como la propia Tamar se montó un sensacional tema a base de loops de guitarra grabados in situ, justo antes de que la decadencia de su propuesta nos terminara por aburrir.

Porque lo que debería ser más un directo aguerrido y divertido con el trasfondo habitual de psicodelia y stoner, en la línea de bandas como Monotonix o Tweak Bird, se terminó convirtiendo en un autentico tostón final en que el ritmo decreció y las jams andaban como pollo sin cabeza. Una pena de final para un concierto que había podido ser la mar de divertido.