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Crónica: Berri Txarrak - Basauri (03/10/2009)

03/10/2009, Basauri
8.0
Gorka Urbizu, Aitor Goikoetxea, David Gonzalez
8
Parque Pinceles, Hasta los topes
Precio: Libre

Que Berri Txarrak se han convertido en un fenómeno que nadie hubiera imaginado cuando empezaron a imitar aquel metal alternativo estadounidense del cual ya nadie quiere acordarse, es una realidad fuera de toda duda. La banda ha madurado a nivel musical y lírico y los cambios de formación se han sucedido hasta quedar Gorka y Aitor como miembros fundadores, que son los que siempre han parecido llevar el timón de la banda. Se han convertido en uno de los pocos grupos euskaldunes que triunfan fuera de las fronteras del idioma y sin embargo en el País Vasco continúan sintonizando con una juventud que ya no pertenece a su generación.

Sólo de esta forma se explican las riadas de gente que inundaron las fiestas de San Miguel en Basauri para el concierto del trío, que venía presentando su último disco, el más rockero Payola. Para cuando salieron los de Lekunberri, la plaza del Parque Pinceles a rebosar, en la zona baja no cabía un alma y en las escaleras tampoco.

Pero antes hubo otras dos actuaciones, aunque pasaran sin pena ni gloria para el público asistente. En el caso de Radio Aktiva tuvieron un sonido arrollador, más por alto que por definido. Sus canciones no terminan de rematar ni cuentan con grandes ganchos, pero al menos en directo su hiperactivo cantante anima el cotarro.

Prácticamente en el extremo opuesto se situaron Sharon Stoner. Su sonido fue mucho más débil, cosa que en nada benefició a su stoner, especialmente en las partes más lentas que eran totalmente incomprendidas por el público. Curioso en un concierto de una banda cuyo reciente single, Dortoken Mendean, tiene mucho de ese sonido de áridos riffs. Bien es cierto que el trío tampoco hizo demasiado por animar la cosa tal vez conscientes de que aquel gentío tenía más ganas de que terminasen para ver al grupo principal que otra cosa, aunque mucho me temo que para gran parte de los asistentes si hubieran tocado los mismos QOTSA la pasividad hubiera sido similar. Una verdadera lástima, se ve que necesitan el apoyo de Euskadi Gaztea para triunfar entre la chavalada.

Y finalmente, salieron Berri Txarrak a darse el baño de multitudes que se veía venir. Las diferencias del show respecto a lo que hemos venido viendo los últimos años tampoco eran tantas, a saber: las lógicas interpretaciones del nuevo disco (Payola, Dortoken Mendean, Maravillas, Folklore...) unas más brillantes que otras aunque en general acusando la falta de melodías de gancho respecto a sus tres últimas obras, que recogen cada una de ellas uno de los temas más aplaudisos. Hablamos, por orden cronológico, de "Eskuak/Ukabilak" del disco del mismo nombre, "Denak ez du Balio", del Libre C e interpretada esta vez por un chaval que lo clavó bastante y animó al público y "Oreka" de Jaio.Musika.Hil.

La presencia de su nuevo bajista, David, de los stoner-rockeros Cobra es más que correcta pero da mucho menos juego y presencia que la del añorado Rubio y sus melenas al viento. Y aunque me confieso fan del formato power-trio, creo que a la banda no le vendría mal un apoyo de guitarra en directo, aunque sólo sea para que Gorka en momentos puntuales pueda ejercer un poco más de frontman. La banda, siempre amiga de las versiones continúa recreando su "Sols el Poble Salva el Poble" que tramó junto a KOP y una inesperada versión del "Special K" de Placebo que muy poco pega con el giro de su último disco. Sin duda la variedad es lo que ha hecho del trío el monstruo del rock alternativo que es hoy en día y es de recibo que no olviden esa esencia.

En fin, el resto de momentos álgidos del concierto también fueron protagonizados por temas antiguos como "Stereo", "Espero Zaitzaket" o "Bisai Berriak", aunque esta última un poco atropellada y consiguieron salir más que triunfantes sin tener ni que recurrir a antiguos hits como "Ohiu" ni por supuesto tocar sus olvidables (en comparación) dos primeros discos. Otro gran concierto de la banda algo deslucido por el gentío. Cabe por una parte alegrarse por la banda pero como aficionados apenarse de no poder volver a verles sin los inconvenientes que la popularidad masiva conlleva.



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