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Crónica: Adrift - Madrid (26/01/2013)

26/01/2013, Madrid
8.7
Macón, Jaime, Jorge y Dani
8
Wurlitzer Ballroom, Lleno
Precio: 10 euros

Se antoja complicado volver a hablar de las cualidades superlativas del directo de Adrift sin caer en lo habitual ya publicado en este mismo portal, así que perdonen pero esto probablemente ya lo han leído antes, aunque esta vez ante un Wurlitzer Ballroom que clavó en la puerta el cartel de "no hay billetes". Solamente por este pequeño detalle ya merece la pena que el concierto fuese algo especial, aunque en el mundo (musical) madrileño en el que nos gustaría vivir ellos y cualquier concierto organizado por Nooirax Producciones siempre agotarían entradas.

Antes de que Adrift volvieran a brillar de oscuridad, Moksha sacaron a pasear la zapatilla más sludge que se puede imaginar. Su reciente "Sang De Roure" fue la clave predominante de un repertorio extenso, donde destacaron temas como "Esgarriat", "Humanitat podrida" o "L' Antidot", y donde la pegada brutal del combo catalán volvió a quedar fuera de toda duda. Si hay alguna pega que ponerles es que los parámetros en los que se mueven quedan algo estáticos durante todo el minutaje de un concierto o un disco, pero en lo que hacen son ya uno de los mejores.

Con Adrift llegó la locura, sobre todo con el habitual y festivo cierre de "Ramses", aunque durante el concierto se pudo disfrutar de un ambiente alegre perfecto para las horas que eran (debieron comenzar su concierto en torno a las 12 de la noche) pero algo molesto para el disfrute de las partes más densas en las primeras filas. El sonido de Wurlitzer les volvió a venir genial, aunque después de lo vivido hace unos meses en Siroco podemos decir que siempre fue mejorable en cuanto a nitidez (sobre la fuerza, no hablamos). Los temas de su reciente "Black Heart Bleeds Black" no paran de crecer y de hacerlos todavía mejores ("Mallet Man", "Black Heart Bleeds Black"...) como demuestra que están entre los favoritos de 2012 para nuestros lectores, aunque el inicio con el clásico "Berzocana's Bells" fue el mejor recuerdo posible. Por lo demás, más de lo mismo, incluyendo que Jorge volvió a romper un par de cuerdas y eso...