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Reseña: Zoo - Zoo

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Zoo
8
8.6



La Incubadora/Universal [2005]
Productor: Zoo
Banda: Daniel Arias, Israel Pachón, Borja Burón
Al modo de unos At The Drive-In nacionales, Nuevenoventaycinco supusieron al mismo tiempo, una ruptura con el sonido habitual del hardcore y un soplo de aire fresco para la escena. "BSO 1999-2000", un disco conceptual sobre el frustrante paso de la adolescencia a la madurez llamado a ser redescubierto ahora, supuso algo prometedor que se vio truncado con la disolución de la banda. Con un espíritu renovado y en un nuevo sello gestionado de forma independiente pero bajo el cobijo de Universal, tres pilares de aquella banda editan por fin la esperada continuación bajo el nombre de Zoo.

Si hay algo que la formación mantenga es la ilusión, la sinceridad y la aspiración de elaborar una propuesta personal. En lo musical, la banda ha cambiado, ha madurado bastante y ha creado algo más bello partiendo desde las mismas agrias sensaciones de la vida. Es un disco más ecléctico, experimental y también más pop, aunque la banda lo haya presentado con Música del descontento, un brillante single de insistentes riffs que se encuentra entre lo más convencional del disco. Aquí la rabia aflora y sale al exterior, lo que no suele suceder en el resto del disco, más contenido en lo musical y visceral en lo lírico.

Y es que la violencia se encuentra constreñida creando una tensión magistral en temas de rock alternativo tan redondos como Esa parte del mundo movida por una intrépida percusión. Posiblemente la más acertada denuncia del "eje del bien" hecha canción. Y es que hay que prestar atención a las letras, incisivas y profundas como punzadas en el estómago. Estos coqueteos con el drum n bass reaparecen en la sintetizada Nuevas Formas, que cerrará el disco a modo de combativa y optimista llamada, a la revolución. Un colofón de esperanza a un disco de tónica pesimista o tal vez simplemente con un tono crudo y real.

La instrumentación y producción del disco resulta bastante innovadora y si hay que citar a alguien en este punto son a las más avanzadas bandas de hardcore que ha conocido este país, como Standstill o, sobre todo, A Room With A View. Esta apertura hace que Zoo no tengan reparos en jugar con el dub en un interludio como F=1.618 para sumergirse con una base casi funkie en el pop-rock alternativo accesible pero meditado de Perdido en la Espiral. Y es que Zoo tampoco están demasiado lejos de la órbita de una banda como los últimos Piratas.
Donde estáis? se revela como el tema más acertado del disco, combinando esa fuerza hardcore y un ritmo tremendamente beneficiado por unas simples palmadas. Sorprende por el uso del vocoder Sueños de androide, un título de clara inspiración Blade Runner que incide en la temática favorita de la banda, la metafórica descripción del milimétrico control a que la sociedad nos somete. Este tema habla como la mayoría del disco de situaciones que generan ese malestar o descontento. Una situación que la mayoría acata pero que en la filtrada y orquestada Hombres de Papel alertan que puede llegar a un punto de no retorno.

La parte más íntima viene representada por tres temas bastante depresivos. En el espejo es una de las canciones que se lleva la palma en el apartado melódico. Algo mística, calida, envolvente, y sobre todo descorazonadora, despunta por unas de las letras más íntimas del disco, referida a algún tipo de droga. Mi habitación se ríe de mi no es de los temas que más se peguen pero resulta bastante intrigante por esa alternancia de susurro y estribillos desbocados con Daniel vomitando sus letras. Por su parte, la más agresiva aunque desoladora Desde el desastre arrastra toda la carga de frustración sentimental.

Visto lo que Zoo ofrecen en este primer disco e intuyendo que pueden ofrecer más, no cabe lamentarse ya por la corta carrera de 995 sino dejarse seducir por un disco que nos habla de unas miserias con las que todos nos podemos sentir identificados. Un viaje a las cloacas de la cotidianeidad, una reflexión y una terapia testimonial. Si, al igual que el trío, somos capaces de sacar algo de belleza de ese proceso, las repetidas escuchas habrán merecido la pena.