/Reseñas///

Trigger Travis – The Zoo

Trigger Travis - The Zoo portada
Devil Child, Carnús, Días de Juventud, Punk Machin, 2008
Productor: Karlos Osinaga
Banda: Marga, Jon, Aitor, Fres, Iñaki

Géneros:

7.6

Desde Guipuzcoa llegan Trigger Travis un quinteto curioso, ya que parece tirar cada uno para su lado pero sin embargo hacen un estilo bastante concreto y conciso. Para empezar tengo que reconocerles algo importante y es que no juegan a ser modernos. Quiero decir, cuando en un momento en que tienes géneros tan populares como el drone, el neo-prog, el post-hardcore sea lo que sea eso, etc. hacer un disco de punk-rock directo resulta de lo más outsider.

Bueno, en primer lugar hay que aclarar que no se debe esperar dulzura de la vocalista, ya que salvo algún destello melódico en los estribillos, más bien se trataría de una rabiosa sucesora de Laura de Aerobitch. También su música tiene ese tono de punk-rock macarra que hoy día retienen Muletrain pero aderezado con un toque más alternativo. Su estilo queda muy bien definido en la canción que les da bautizo que abre el disco a mamporros de batería y se encabrita cuando Marga entra al trapo desgañitándose para frenarse a si misma de forma más melódica.

En «Describe People» la banda se acuerda del metal ochentero y las guitarras incluso viven alguna escalada thrashera. Machacones, jarcoretas y pasados de revoluciones se muestran en «Be», donde juega un gran papel la chulería vocal. Sin duda una de las vías para el crecimiento de la banda es conseguir introducir aires más melódicos sin renunciar a su crudeza. Por ejemplo «Sucking Nowhere», atravesada por un adictivo riff, cuenta con unos sutiles coros de fondo.
«The Monkey» podríamos decir que es lo más parecido a un single, un tema de corte más alternativo, donde prima la tensión ante la velocidad, aunque pronto llegue la esquizofrenia. El juego de contrastes les va bien y además permite explotar una voz que también es capaz de mostrarse bella, aunque desafiante. Después llega la rockera «Shaving God», seguramente el otro corte más sobresaliente del disco más o menos por lo mismo, por saber alternar melodía y caña.

«Taylor Made Suit» despide el disco con un groove bastante molón que invita a bailar una danza de la locura que culmina entre orgasmos rockeros. La sensación es bastante buena para estos apenas 20 minutos de pura energía diseñada para liberar adrenalina. Resumiendo, el éxito de «The Zoo» reside en aliñar el punk-rock de toda la vida de forma que un género antiguo no suene como tal (suponemos que la producción de Karlos Osinaga también tendrá que ver) y renovándolo con pinceladas de otros estilos y dominio instrumental.

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1 de enero de 2008