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Reseña: Phosphorescent - Muchacho

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Muchacho
8
8.4



Dead Oceans [2013]
Productor: Matthew Houck
Banda: Matthew Houck, Jeff Bailey, Bobby Hawk, Ricky Ray Jackson, Scott Stapleton...

La historia es una de las más clásicas del rock. Músico que, tras casi una década componiendo canciones y sacando discos con regularidad, sumido a su vez en los negros abismos de la droga y el alcohol, es abandonado por su pareja y tiene que dejar su hogar. Tras el subsiguiente bloqueo creativo y un regenerador viaje a México, se pasa un año entero componiendo un nuevo trabajo, pero no uno cualquiera: el de la redención y, a la vez, el de la consolidación. No por muchas veces que se repita este esquema deja de tener validez, ya que el resultado vuelve a ser realidad y presente en la forma de “Muchacho”, nuevo trabajo de Matthew Houck como Phosphorescent.

Y lo cierto es que hay mucho de liberador en la oportunamente denominada obertura “Sun, Arise!”. Las preciosas armonías vocales se entremezclan con un mantra sintético que tiene mucho de religioso en su afán de hacer borrón y cuenta nueva; dejando así su autor claras las intenciones del disco desde el principio, pero también al final: la melodía vuelve a repetirse, ya en formato a capella, en la coda que cierra el disco. El álbum comienza y termina, por tanto, con el mismo tono, pero entre medio encontramos variaciones, oscilaciones y salidas por la tangente que, partiendo de sensaciones similares, acaban en otros lugares igual o más familiares para el de Athens.

Así, a pesar del esfuerzo de Houck se sonar más vitalista no puede evitar caer en la melancolía las más de las veces, aunque casi siempre evitando, a veces por poco, la entrada en la más sincera amargura y desolación. Melancolía es lo que destila “Song for Zula”, primer sencillo, seis minutos de vanguardia folk en la que las cuerdas vuelan sobre, una vez más, sintetizador (quizá la gran novedad de este disco) y que, esta vez sí, se muestra más representativo del conjunto del disco.

Más apacible y risueña resulta “Terror in the Canyons”, que parece inmediata evolución del primer tema compuesto para el disco y que le da nombre: “Muchacho’s Tune”; desnuda composición que nos recuerda a otros tiempos del artista y que demuestra que, a pesar de los múltiples añadidos de la producción, la música del americano sigue siendo en esencia americana de toda la vida. Como también lo es la triunfal “A Charm/A Blade”, todo un himno que sin duda a Robin Pecknold no le importaría grabar para el próximo disco de Fleet Foxes.

Encontramos también retales de rock sureño en “Right On/Right On” o en “The Quotidian Beasts”, todo un tour de force en el que los inevitables ecos de la Creedence y Grateful Dead se unen a los de la música de saloon y algo de pop de cámara dando lugar a una composición riquísima en matices, melodía y referencias. “A New Anhedonia”, por el contrario, es el momento más bajo del conjunto; un lamento country de aquel que ha perdido el rumbo y se muestra titubeante ante lo que le depara el futuro. Pero Matthew Houck no debería preocuparse, al menos a nivel artístico, ya que ha conseguido superar su temporal sequía compositiva y, de paso, regalarnos uno de los discos del año.