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Reseña: HEALTH - Death Magic

HEALTH - Death Magic
Death Magic
8
8.2



Loma Vista [2015]
Productor: Lars Stalfors
Banda: Benjamin Jared Miller, Jake Duzsik, John Famiglietti, Jupiter Keyes

Pocas veces se ve un salto deliberado al pop tan digno como el que nos encontramos en este largamente esperado nuevo disco de los angelinos HEALTH. La banda que asaltó la popularidad indie a golpe de ruido y sobre todo con ese hit que fue "Die Slow" regresa con un disco menos contemplativo lleno de ganchos y una acertadísima reactualización de conceptos del pop de los 80.

No es que estemos hablando propiamente de un disco de pop. "Death Magic" está lleno de cortes de ambiente, progresiones ruidosas y canciones que no acaban de explotar, parte de la esencia de la banda y de una rareza y oscuridad que persiste. Pero entre el caos afloran cortes con algunas de las melodías del año. Y esperábamos del regreso de HEALTH algún pelotazo, sí, pero no en este nivel. Porque "Stonefist" es el gran éxito que les falta a los últimos discos de Depeche Mode. Hiper-pegadiza y además con un borde de cuchillas oxidadas que la hace peligrosamente irresistible. "And we both know, love's not in our hearts".

Tanto ese tono electropop como la melódica y nasal voz a menudo empleada hace pensar en estos HEALTH como el reverso psicótico de Pet Shop Boys, a quienes recuerdan en "Dark Enough" o la redentora "Life", un tema tan radio-friendly que lo vemos igual en una campaña de ONG que en un anuncio de seguros. Sólo le faltan ya unos niños cantando. Y es que en esta dulcificación de su sonido, el cuarteto encuentra hueco para un hedonismo que siempre estuvo ahí y ahora se abre paso entre el ruido para que bailemos con la inocencia de pasadas décadas ya sea en la rave de EBM machacón que es "Flesh World (UK)" como al son de los teclados laser de "L.A. Looks", cual Delorean poperos. "It's not love, but I still want you".

Es muy complicado convencer a un fan del ruido de que, pese a todo lo narrado, "Death Magic" le vaya a convencer. Pero de alguna forma genial lo hace y se convierte en uno de esos discos en el que la parte que esperábamos con ganas (la saturación ruidosa, los estallidos industriales, la locura) queda eclipsada por el colorido toque 80s que el cuarteto ha sabido añadir tan bien a una propuesta amenazadora.