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Crónica: Za! - Sevilla (20/03/2014)

20/03/2014, Sevilla
8.5
8
Malandar, 80%
Precio: 10/13 €
http://feiticeira.org/

En pocas ocasiones puede verse un doble cartel tan bien avenido como el que recorrió algunas de las principales ciudades andaluzas la semana pasada. Ya que aunque tanto Za! como Fiera poseen sendos universos musicales y contextuales tan genuinos como intransferibles, los azares de la química o la magia han propiciado que sea universos totalmente compatibles y capaces de convivir muy bien uno frente al otro. ¿Habría que hablar de multiverso musical? Mejor dejarse de chorradas y pasemos a la música en sí.

El animal poco doméstico de Fiera había elegido su reaparición el mismo día en que se enfrentaban las dos bestias futboleras de la ciudad, que aún jugaban cuando se desperezaba de sus tres años de hibernación. Sacó sus cacharros, encendió sus aparatos y se dedicó durante unos tres cuartos de hora a maltratar felizmente nuestros oídos al ritmo de descacharrado post-punk industrial. The Fall y Einstürzende Neubauten nos siguen viniendo a la cabeza al escuchar los temas de “Déjese llevar”, tanto por los alienantes fraseos de Pablo Peña (y yendo más allá de la obvia “Yo soy Mark E. Smith”) como por sacarle partido a la ferretería.

Más comedidos y apocalípticos que cuando juegan su papel de Pony, demostraron que la máquina sigue engrasada, y que temas como “Pisapapeles”, “Drogas” u “Objeto punzante” son ya clásicos del underground ¿local? (ya que luego Za! les harían un guiño con ese ‘tengo drogas’) por la calurosa acogida del público. La única pega es que no escuchamos ningún tema nuevo, amén de la versión de “Cachito Turulo” de sus hermanos norteños en espíritu Fasenuova. A ver si cae nuevo trabajo pronto.

Lo de Za!, como extrañamente pocos parecían saber a estas alturas, comenzó fuera de la sala. Golpeando un contenedor de basura y tocando la trompeta sobre un bolardo, el megaflow entró a Malandar inundando de ritmo el espacio y no dejó que se marchara en más de una hora. Papa DuPau y Spazzfrica Ehd hicieron colisionar hardcore-punk con calipso, rock de radiofórmula con experimentación de vanguardia; de una manera para ellos tan natural que parecía que sólo eran niños que estaban jugando y nosotros los adultos espectadores que asistían atónitos a sus incomprensibles pero fascinantes rituales.

En perpetuo clímax, quizá más rockero y centrado que la última vez que los vimos en Nocturama, la pareja entregó entre ¿improvisaciones controladas? los temas más representativos de “Wanananai” como el ya célebre “Súbeme el monitor”, “Gacela Verde” o “Gran Muralla China”, sin olvidarse de rescates del pasado como “Calonge Terrassa, Kalon-Jah! Tewra-Ssah!” dedicada a sus localidades de procedencia. Pero lo mismo podrían haber tocado sólo temas inéditos o dejarse divagar al estilo del “Tueste natural” con el que finalizaron que igualmente habríamos salido extasiados. Y eso a pesar de que echamos de menos una colaboración a dos bandas como las que han llevado a cabo en ocasiones en el pasado. Animales de directo.