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Crónica: Rammstein - Madrid (21/04/2013)

21/04/2013, Madrid
7.0
Till Lindemann, Richard Z. Kruspe, Oliver Riedel, Paul Landers, Christian Lorenz y Christoph Schneider
7
Palacio de los Deportes, 15.000
Precio: 45 / 70 euros
http://www.feiticeira.org/

1.Ich tu dir weh

2.Wollt ihr das Bett in Flammen sehen?

3.Keine Lust

4.Sehnsucht

5.Asche zu Asche

6.Feuer frei!

7.Mein Teil

8.Ohne dich

9.Wiener Blut

10.Du riechst so gut

11.Benzin

12.Links 2-3-4

13.Du hast

14.Bück dich

15.Ich will

 

16.Mein Herz brennt (Piano Version)

17.Sonne

18.Pussy

La noche del domingo volvieron por tierras madrileñas los teutones Rammstein, cargados como siempre de pólvora hasta los dientes, los mecheros a tope de gas y con ganas de reventar cualquier decibelímetro.

Las expectativas eran altas, pues si por algo destacan los alemanes es por su espectacular y potente directo, con el añadido de que la excusa de la gira era el lanzamiento del disco recopilatorio Made in Germany, por lo que íbamos a poder gozar de lo mejor de su repertorio.

Un espontaneo indignado (de los de ahora denominados viejo flauta), nos advertía sin saberlo a las puertas del recinto, con su pancarta protesta: “Alemania arrasa por tercera vez Europa”, de lo que nos esperaba dentro, que dejando la política aparte, desde luego íbamos ser arrasados por una maquina potente, apabullante, destructora, que arrasa con todo, íbamos directos hacia el fuego purificador.

Pero yo no salí contento del Palacio de los Deportes, quizás venga provocado por ser la cuarta vez que veo a la banda en directo, por haberme tragado todos los vídeos de sus directos, o porque me estoy haciendo mayor.

Pero desde su salida atronadora, contundente y marcial con “Ich tu dir weh” tras una lona traslucida que cayó tras las primeras bofetadas sonoras, y el descenso de los cielos de Till, me pareció pobre comparada con la del anterior gira. Y es que la grandilocuencia de sus directos no está solo en su abrumador y aplastante sonido que te golpea de inicio a fin hasta dejarte aturdido, potenciado por el volumen atronador, además tenemos que añadir el espectáculo visual que en ciertos momento te hace sentir en mitad de una guerra, en otras te angustias y atemoriza, y en algunos momentos nos hace reír.

Y lo que sucedió es que el tanque alemán llego cargado hasta los dientes de nuevo, pero sin nuevas ideas de combate, por lo que todas las arremetidas, ataques y golpes que intentaron darnos pudieron ser evitadas por la falta de sorpresa. Y es que la banda ha ido creciendo en seguidores, en espectáculo y en grandilocuencia, como pudimos observar, pero parece que han tocado techo y se trata de dar una vuelta de tuerca más a todo su espectáculo.

Así que de nuevo volvimos a ver al expresivo y gran showman de Till dándolo todo, cocinando al cómico Flake en “Mein Teil” o sodomizándolo en la contundente “Buck dich”. Porque si algo bueno tuvo la noche, es que pudimos disfrutar de grandes temas repartidos por toda su discografía, como fue el caso de la rápida “Asche zu Asche”, con pies de micros ardiendo incluido, o la ya mítica “Feuer Frei!” acompañada por las ya conocidas lenguas de fuego del cantante y los dos guitarras. Y mientras los temas transcurrían sin descanso, y el conjunto de luces no paraba de moverse para crear en cada canción la atmosfera deseada, llegaron las coreadas “Du hast”, “Du riechst so gut” y la épica marcial de “Links 2-3-4”, y es que con esta gente el alemán parece que lo habla cualquiera, hasta la mismísima Merkel estaría orgullosa de cómo se va extendiendo su cuarto Reich. En “Benzin” volvimos a ver el surtidor de queroseno y la quema del teórico espontaneo que viéramos en el Dvd Voelkerball. Y tras un pequeño parón vino un final con la curiosa “Mein Herz brennt (piano Versión)” con Till acompañado únicamente del piano y donde vocalmente lo da todo, pero donde se pierde toda la épica de la canción, para continuar con “Sonne” y terminar con la pachanguera “Pussy” con Till sobre un cañón de espuma a modo de pene gigante para correrse sobre todos los presentes aderezado con una lluvia de confetis.

Y con un “increíble, gracias, puta madre” de Till y toda la banda arrodillada frente al respetable con Flake dando las ultimas notas, termino la actuación con poco más de hora y media de duración, y este es otro de los puntos sangrantes, lo corto del recital, y aunque se hiciese corto tocasen lo que tocasen, que se queden en el tintero temas como “Engel”, “Adiós”, “Sehnsucht” o “Seemann” no tiene perdón, dando la sensación de me toco lo justo y como llevo mucho fuego y luz es suficiente.

En definitiva un concierto 100% de esta máquina llamada Rammstein, que cada vez parece más una tragaperras en vez de un tanque o una trituradora, que no defraudara a ningún iniciado o virgen de estos espectáculos, pero que sabe a poco si llevas años siguiendo la trayectoria.