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Crónica: Chain & The Gang - Madrid (05/06/2014)

05/06/2014, Madrid
8.3
8
Charada, Casi lleno
Precio: 12 / 16 euros
http://feiticeira.org/

EL currículo de Ian Svenonius es ya tan extenso y diverso que podríamos pasarnos la crónica entera hablando de sus idas y venidas en el terreno musical (The Make Up, Nation of Ulysses o Weird War), en el literario ("The Psychic Soviet" de 2006 y "Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock" de 2010, pero editado aquí este mismo año) y hasta en el de entrevistador("Soft Focus", excelente sección de video-entrevistas dentro de la web de Vice). Pero tras la presentación madrileña de "Minimum Rock n Roll" hay mucho más de lo que hablar en el apartado musical.

La principal novedad para los que habían visto antes a Chain and The Gang, última encarnación del susodicho Svenonius, echaron naturalmente de menos la impactante presencia de Katie Alice Greer. Sin duda el de ella es el otro nombre propio de la velada, en esta ocasión por estar ausente en la gira a pesar de seguir apareciendo en los créditos de este reciente trabajo. Por contra, Ian se rodea  ahora únicamente de presencia femenina encima del escenario: batería, bajista, teclista y de la guitarrista Francy Graham que llevaba la batuta del combo.

Pero como decíamos, el espectáculo aquí es el señor Svenonius en sí mismo, dejando de lado cualquier otro artista que esté actuando junto a él, siquiera, cualquier canción que suene dentro del repertorio. Podríamos recordar lo bien que funcionó como himno "Chaing Gang Theme (I See Progress)" con su líder sentado al borde del escenario e incluso dándo paseos por la sala, la groovie "Nuff Said" o las arengas que rodearon "Why Not?". Podríamos. Pero tampoco viene al caso cuando se tiene delante el magnetismo de un tío como Ian.



Si bien en los primeros compases del concierto la gente permanecía algo contemplativa e impasiva (no se me entienda mal, contemplativa pero disfrutando de la música), en cuestión de dos temas y de la primera visita al suelo de la sala Ian transformaba todo lo que tocaba en electricidad. La verdadera pena fue que todo terminó demasiado pronto, o al menos se nos hizo corto al acabar justo en el momento más caldeado y lleno de bailes de la noche.