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Crónica: Butthole Surfers - Las Vegas (EEUU) (28/08/2011)

28/08/2011, Las Vegas (EEUU)
8.1
Gibby Haynes, Paul Leary, King Coffey, Jeff Pinkus
8
Pearl Concert Theatre, Medio aforo
Precio: 40 euros aprox.

Es difícil imaginar un show de Las Vegas mas bizarro que el presenciado el otro día en el Pearl Concert Theatre del hotel y casino Palms. El susodicho alojamiento se erige lejos de los habituales emplazamientos de la ciudad de Nevada: ni está cerca del Strip de lujoso cartón-piedra ni está cerca del olor a naftalina de la calle Fremont. Eso hace que en su interior se albergue mucha más normalidad que en cualquier otro rincón de esta peculiar ciudad, aunque en su gran  teatro (entre los próximos nombres del calendario estaban Stone Temple Pilots y Maroon 5) no residió mucha normalidad para recibir a los surferos del agujero del culo.

Los primeros en aparecer en el escenario del Pearl Concert Theatre fueron 400 Blows, un trío de Los Ángeles bastante difícil de describir que pasaba por un cruce entre punk, noise e industrial. Además de un cantante con una pose muy estudiada a medio camino entre Henry Rollins y Jello Biafra pero con un atuendo de motero noventero, destaco la técnica de un baterista sensacional que resulta ser el nuevo miembro del intento de reunión de Circle Jerks. No queda ahí la cosa, puesto que su guitarrista es ya miembro oficial de Big Business, para ya cerrar el círculo de grandes colaboraciones.

A pesar de una propuesta tan interesante y bien encajada con la banda principal como era la de 400 Blows, al público americano le dio meterse con ellos y aplaudir muy poco entre tema y tema. De hecho, sorprendió lo irrespetuoso de todo el publico con la banda durante todo su interesante concierto.

La poca entrada que el concierto había mostrado para la primera banda no hacia presagiar nada bueno. Butthole Surfers son ya unos perros viejos en esto y parecieron muy poco preocupados de ese hecho y mucho más de las mesas del casino minutos antes de la apertura de puertas. Desde luego que el concierto no fue un show al uso de la ciudad de Las Vegas pues el ruidismo insano,  oscuro y psicodelicamente experimental que estas bestias mostraron en escena fue muy crudo y difícil de digerir.

Allí no hubo más que un amago de "Pepper" parapetado entre "Lady Sniff", un considerable hit en EEUU, y aunque si hubo otros de sus temas mas conocidos los escondieron en un amasijo de reverb, ruidos varios y un tempo mucho mas acelerado. Aunque es difícil recordar y reconocer el repertorio podemos hablar de un inicio con "100 Million People Were Dead", "Negro Observer" y "Lady Sniff" de "Psychic... Powerless... Another Man's Sac", "Fast" de "Hairway to Steven", "Bar-B-Q Pope" de su EP de debut, "Goofy's Concern" de "Electriclarryland", "Weber" de "Locust Abortion Technician" y "Some Dispute Over T-Shirt Sales" de "Independent Worm Saloon". Aún así los dos mejores momentos pasaron claramente por el recuerdo a "Rembrandt Pussyhorse" de "Mark Says Alright" y por un extrañamente punk "Who Was In My Room Last Night?" en los bises.


A pesar de la intensa sensación sonora que nos estaban brindando Butthole Surfers a su publico le dio por ir abandonando el show antes de su final, probablemente motivado por todo aquel que estuvo más por curiosidad que por conocer bien el repertorio de la banda. O quizás fue debido a la desagradable experiencia visual que acompañaba iluminando desde la parte trasera del escenario con una sucesión de escenas gore de muy mal gusto.

No creo que fuera tanto por la mala labor instrumental de la banda, porque por ejemplo a Gibby y a su sobredosis de máquinas creadoras de ruido (saxo incluido) no hay nada que pueda resultar aburrido. La dosis rítmica de Coffey y Pinkus  gozo de un protagonismo destacado en el cristalino sonido del teatro. Su guitarrista, el mítico Paul Leary estuvo en su sitio con el instrumento y motivado con cada nota, sobre todo un espectáculo creando ambientes densos y sucios.

Al final, y a pesar de que a los que verdaderamente nos estaba interesando el concierto conseguíamos disfrutar más y más con la densa experiencia sonora de los Surfers al resto le dio por molestar con empujones y dejar la platea muy vacía. Una experiencia única y que solo puede ser obra de unas mentes privilegiadas que por suerte siguen en esto año tras año.