puedo estar equivocado

Jue, 05 Septiembre

Algo de electrónica 2013

No sorprendemos a nadie si decimos que en feiticeirA nos gusta más una guitarra que a un tonto un lápiz, y que el noise, el punk o el grunge son algunos de los géneros sobre los que se cimenta la web porque son algunos de los géneros con los que crecimos y con los que nos formamos. Pero no sólo de distorsión vive el hombre, y cada vez es más frecuente que se cuelen en reseñas y en tops anuales discos que no poseen, o apenas poseen, instrumentación tradicional, sino que están hechos a partir de aparatos electrónicos o incluso programas de ordenador, por una o dos personas como mucho. Es normal, la madurez conlleva una apertura de miras (o debería) y sonidos que antes no nos gustaban o no entendíamos pasan a resultarnos interesantes.

 

A pesar de todo, la presencia de la electrónica sigue siendo minoritaria en la web con respecto al rock. No pretendo con esta entrada cambiar las tornas, ni mucho menos, sino sólo reivindicar desde este pequeña parcela una manera de hacer música y dar un toque de atención con respecto a cinco discos aparecidos este año, de calidad y que seguro que, al menos varios de ellos, se cuelan entre los mejor de la temporada en muchos medios. Dejo de lado los sonidos más convencionales y clásicos como el synth-pop y similares y apunto hacia trabajos que encaran el presente y el futuro de un lenguaje en continua evolución, esperando que al menos alguno de ellos os atraiga lo suficiente como para darle una escucha. Quién sabe, igual descubrís un mundo fascinante…


FUCK BUTTONS “Slow Focus”

Tras dar la campanada hace varias temporadas con “Tarot Sport”, a mi modo de ver uno de los mejores y más definitivos discos publicados en el siglo XXI, la pareja formada por Andrew Hung y Benjamin John Power vuelve tras algunos años de silencio con su tercer trabajo, “Slow Focus”. Se trata de un disco más terrestre y hasta ‘rockero’ en contraposición a su espacial y expansivo predecesor y quizá por ello sus estructuras puedan resultarnos más reconocibles, o quizá es que la fórmula “Fuck Buttons” ya la conocemos bien. En todo caso, el comienzo con “Brainfreeze” y la dupla “Stalker”/”Hidden XS” hacen del disco otro gran trabajo que continúa explorando entre las (difusas) fronteras del post-rock, el drone y la rave.

 

BATHS “Oblivion”

El segundo disco de Will Wiesenfeld como Baths se coloca cómodamente entre lo mejor del glitch-pop y la electrónica de dormitorio facturados este 2013. Alejándose de las estructuras más destartaladas y experimentales de su debut, “Cerulean”, la música gana quizá en ortodoxia y pierde en riesgo, pero gana claros enteros en calidad. Y es que lo que antes se podría ver como los titubeos de un joven intentando sonar a novedad, ahora es un claro camino despejado de melancolía y nostalgia urbana (ese ruido de agua de ducha). Aunque Wiesenfeld sigue tirando de algunos trucos algo irritantes en su forma de cantar (ese falsete), sale claramente ganador en preciosidades como “Miasma Sky”, “No Eyes” o sorpresas industriales como “Earth Death”. Un disco a descubrir desde ya.

 

BOARDS OF CANADA “Tomorrow’s Harvest”

Los veteranos de la lista. Los hermanos Michael Sandison y Marcus Eoin ya cambiaron el devenir de la música contemporánea con “Music Has the Right to the Children” a finales de los noventa, y se asentaron con “Geogaddi” a principios del milenio. Ahora, tras siete años de silencio, Boards of Canada sólo necesitan sacar su cabeza bicéfala momentáneamente para seguir reclamando su lugar con un potente mazazo de nostalgia retro-futurista. Y es que es a eso a lo que sigue sonando este cuarto disco: música que nos parece de otra época, tan pasada como lejana en el futuro. No hay que distinguir canciones, sino simplemente darle al play y dejarse llevar. El viaje sigue siendo único.

 

DIRTY BEACHES “Drifters/Love Is the Devil”

El segundo álbum oficial de Alex Zhang Hungtai, Dirty Beaches, no es un disco fácil. Parece el deambular de un alienado por garitos y burdeles de Los Ángeles o Berlín (¿acaso importa?), gritando desde karaokes mugrientos hasta caer rendido en alas de la locura y la desesperación. Un sofocante trabajo doble, casi ochenta minutos de música oxidada, que puede atragantar a más de uno pero que a algunos nos parece una escucha estimulante. Los ecos de Suicide se expanden por su primera mitad, quizá más digerible y encasillable en el formato canción, mientras que su segunda ahonda más en la concepción del pasaje sonoro.

 

THE KNIFE “Shaking the Habitual”

Y, finalmente, el disco de la controversia. Sabedores de haber creado una obra maestra del calibre de “Silent Shout”, Karin y Olof Dreijer han tardado lo suyo en parir su continuación oficial, que ha descolocado a muchos de sus seguidores y a la prensa musical a pesar de saber perfectamente que son más raros que un perro verde. Techno, música experimental, industrial y fanfarrias inclasificables se entremezclan entre más de noventa minutos de música única, a veces intragable, las más de las veces fascinante. Detrás hay un concepto feminista-ecológico-anticapitalista que ellos se han tomado muy en serio pero a mí lo que realmente me importa es el arriesgado salto musical que han dado y que aún sigo dilucidando cómo de fallido y cómo de triunfal les ha quedado. Eso sí, si podéis y estáis de acuerdo con las condiciones, vedlos en ‘directo’.